“La oposición tiene que reconocer que ganamos, y ahí empezamos a negociar”, replicó el líder del régimen y sus lugartenientes a los distintos interlocutores asignados por Joseph Biden, Lula da Silva, Gustavo Petro y Josep Borrell, alto representante de la UE.
Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, líderes de la oposición que vencieron al régimen populista, contestaron con un monosílabo “¡No!” a la propuesta de la dictadura venezolana.
Desde ese momento, cada uno de los interlocutores con el régimen populista -Estados Unidos, Brasil, Colombia y la Unión Europea- inició un proceso interno para determinar la estrategia propia que les permita sentar a Maduro en la mesa de negociaciones.
El venezolano juega al desgaste de la opinión pública, controla el aparato represivo y pretende dilatar todo el proceso político hasta después de los comicios en Estados Unidos.
“Maduro dejó trascender que no quiere negociar dos veces. Una ahora y otra con Kamala (Harris) o (Donald) Trump, por eso todo se empantana. Y en ningún momento habla de aceptar la derrota, lo cual es un problema extra”, explicó al medio internacional Infobae un integrante de la administración demócrata que conoce el contenido de las conversaciones reservadas entre Washington y Caracas.
En este contexto, Antony Blinken -secretario de Estado- y Dan Ericson -consejero de Seguridad Nacional para América Latina- ya empezaron a analizar medidas financieras y de investigación criminal contra Maduro y las figuras más prominentes de su gobierno. La lista tentativa también incluye a distintos niveles de las Fuerzas Armadas y de Seguridad.
Estados Unidos podría anunciar las medidas en las próximas semanas, mientras termina de confirmar si Maduro ha implosionado su círculo de confianza tras la derrota en los comicios del 28 de julio. Antes de esa fecha, el Ala Oeste de la Casa Blanca dialogaba con Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y consejero del dictador.
Fuente: Infobae



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