Una familia amiga que desde Pedro Juan Caballero decidió enfrentar una de las realidades más duras de nuestro país: el avance del crimen organizado.
Esa decisión no fue gratuita. Los Acevedo conocen en carne propia el precio de enfrentar a la mafia. Han sufrido pérdidas irreparables, pero ni el dolor ni el miedo lograron apartarlos de su compromiso con su ciudad y con el Amambay.
Por eso mi apoyo a Ronald tiene también un profundo sentido personal. Es acompañar a una familia amiga que, incluso después de haber sido golpeada de la manera más cruel, decidió seguir adelante.
Este domingo, toda mi fuerza y apoyo para Ronald!!!
¡Fuerza, Ronald! ¡Fuerza Pedro Juan Caballero!



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