La iniciativa contempla la creación de refugios temporales equipados con viviendas, escuelas, hospitales y servicios básicos, destinados a albergar alrededor de 750.000 personas mientras se lleva a cabo la reconstrucción completa del territorio.

El proyecto, respaldado por países árabes y organizaciones internacionales, se desarrollará en tres fases a lo largo de cinco años, con una inversión estimada de 53.000 millones de dólares. Además de la rehabilitación de viviendas, se prevé la reconstrucción de rutas, sistemas de energía y saneamiento, así como la implementación de una administración provisional de tecnócratas para gestionar el proceso.

Esta propuesta surge como alternativa a planes que implican el desplazamiento de la población gazatí.