Camacho recordó que el JEM fue creado por la Constitución de 1992 para reemplazar un sistema que concentraba el control disciplinario de magistrados exclusivamente en la Corte Suprema de Justicia.

A su criterio, ese modelo había demostrado ser ineficaz durante décadas, ya que prácticamente no producía sanciones relevantes contra jueces involucrados en irregularidades.

El jurista destacó que el Jurado constituye un órgano extrapoder integrado por representantes de distintos sectores del Estado y de la sociedad, como legisladores, ministros de la Corte, miembros del Poder Ejecutivo y abogados.

En ese sentido, rechazó las críticas centradas únicamente en la presencia de políticos dentro del organismo y afirmó que el verdadero problema radica en la calidad e integridad de quienes son designados para ocupar esos espacios.

Sin embargo, al referirse al caso de Hernán Rivas, Camacho fue categórico. Calificó la situación como “penosa”, “triste” y “dolorosa”, al considerar que una persona con serios cuestionamientos sobre la validez de su formación académica haya llegado a presidir una institución clave para el sistema de justicia.

No obstante, aclaró que el episodio no demuestra una falla en el diseño del JEM, sino en las decisiones de quienes promovieron y sostuvieron su nombramiento.

Finalmente, valoró el papel desempeñado por la prensa y la ciudadanía para visibilizar el caso y generar debate público. Asimismo, reconoció que existe el riesgo de una excesiva influencia política dentro de las instituciones, pero sostuvo que la solución no pasa por eliminar el Jurado, sino por fortalecer la democracia mediante una mayor participación ciudadana, pluralidad y mejores representantes en los órganos del Estado.