Una parte del documento acusatorio contra Miguel Ángel Insfrán Galeano hace mención a que, en una de las fases en que fue investigado: “el imputado Gilberto Sandoval registra la cantidad de 524 frecuencias captadas por las antenas de las empresas telefónicas”.

En el mencionado inmueble (ubicado en Villa Hayes) -apunta- también se encontraba la pista de aterrizaje de aeronave no autorizada por la DINAC y otra pista autorizada, denominada «Don Marcial», ubicada en la zona del casco principal, en el que se encuentran construidos un hangar y, a su lado, la vivienda principal utilizada por Miguel Insfrán. Igualmente, varias construcciones de casas pequeñas, con similares características, en cuanto a sus diseños y colores, los que se encontraban en la estancia denominada «San Agustín».

“Para las remesas de cargas de cocaína, Sebastián Marset y Miguel Insfrán contaron con la participación de varias personas físicas, también distintas empresas con perfiles adecuados que no despierten la sospecha de riesgo por parte de la administración de Aduanas, dedicadas precisamente al comercio internacional, cuyos encargados, igualmente integrantes de la organización criminal, pusieron al servicio del grupo ilícito sus conocimientos y experiencias respecto a la forma, método, modalidad, y todo lo que sea necesario para no generar sospecha alguna de la autoridad aduanera, para concretar, con éxito, el envío de las cargas de cocaína al extranjero”, refiere.

Entre las citadas empresas utilizadas para el tráfico internacional de clorhidrato de cocaína oculto dentro de mercaderías lícitas, se encontraban varias firmas comerciales, acota.