Pasaron 50 minutos de las 19:00 y el padre Cástulo Salinas estaba retirando las especies de pan y vino en el altar de la Iglesia San Gerardo de Pedro Juan Caballero cuando escuchó una explosión que lo hizo postrarse debajo del altar, esta vez no como un gesto de piedad religiosa sino para intentar protegerse.

Los feligreses también se alborotaron al escuchar disparos de fusil punto 50 que estaba tronando a pocas cuadras, sobre la calle Teniente Herrero esquina Elisa Alicia Lynch, que acabaron con la vida de Jorge Rafaat Tumauni alias Sadam, considerado el rey de la frontera.

Ese miércoles 15 de junio de 2016, sicarios con entrenamiento militar utilizaron un fusil antiaéreo calibre .50 montado en la carrocería de una camioneta, dispararon más de 200 veces contra Rafaat hasta anular el blindaje de su vehículo y así acabar con su vida.

La ametralladora antiaérea estaba encajada en una base de metal y atada con cuerdas de color rojo, especialmente adaptada al interior de la camioneta Toyota Fortuner.

A pesar de ello, el vehículo que lo transportaba pegó brincos mientras realizaron los disparos. Un hecho antes nunca visto por los pobladores. El arma que fue utilizada para atentar contra la vida del empresario tenía aproximadamente unos 100 kilosMetralleta que mató a Rafaatttt.jpg

El fusil antiaéreo calibre .50 que se utilizó para neutralizar la camioneta blindada en la que viajaba Jorge Rafaat.

Foto: Archivo ÚH.

El empresario Rafaat iba custodiado por dos camionetas, que eran de su seguridad, pero nada se pudo hacer para evitar el feroz ataque. Los sicarios cubrieron todas las calles en la zona del atentado, utilizaron inhibidores de teléfonos celulares, entre sus equipos sofisticados.

La camioneta Hummer, conducida por el Rafaat, que transitaba por una vía pública en la ciudad fronteriza no pudo contener la pesada artillería y detuvo la marcha.

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La camioneta blindada en la que viajaba Rafaat no pudo resistir las balas salidas de un fusil antiaéreo.

Foto: Archivo ÚH.

Rafaat fue acribillado en la emboscada y cinco personas que formaban parte de su séquito de seguridad quedaron heridas.

El lugar donde se produjo el ataque está a 200 metros de la Comisaría Segunda de Pedro Juan Caballero, por lo que los agentes policiales de dicha sede llegaron rápido y comenzaron a disparar para intentar repeler el ataque.

Los agresores huyeron a pie, dejando atrás la metralleta, proyectiles, varios fusiles de asalto AK-47, ametralladoras de numerosos calibres, pistolas de calibre 9 milímetros y de otros calibres. También se hallaron un gran número de cajas con municiones y chalecos antibala.

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Agentes policiales inspeccionan la camioneta que transportaba el fusil antiaéreo horas después del atentado.

FERNANDOO CALISTRO

10 años pasaron de aquella tarde noche histórica que cambió el timón del control de la frontera y los destellos del fusil antiaéreo siguen resonando en el barrio pedrojuanino.

Investigaciones y reportes de inteligencia revelaron que las organizaciones criminales llegaron a ofrecer hasta un millón de dólares por la cabeza de Rafaat para hacerse con el control del narcotráfico en la región.

El experto en armas que operó la ametralladora antiaérea, Sergio Lima Dos Santos, fue capturado y condenado a 35 años de prisión en Paraguay.

La influencia del PCC en Paraguay

Las investigaciones indicaron que el grupo criminal brasileño Primer Comando Capital (PCC) fue el responsable del ataque, también sonó el nombre del narcotraficante Jarvis Chimenes Pavão, que en ese momento estaba recluido en la cárcel de Tacumbú.

Y se mencionó, además, al Comando Vermelho, uno de los rivales del PCC y otro de los grupos criminales con gran poderío en Brasil, con influencia en nuestro país.

De acuerdo a un trabajo de comunicadores Aline Ribeiro y Nicolás Iory de la red Globo, el aumento significativo del poder del PCC en el Paraguay se dio a partir de la violenta muerte de alias Sadam, como también era conocido Rafaat.

Conforme con la serie del medio brasileño, Daniel Hirata, investigador de la Universidad Federal Fluminense, citado en la publicación, hubo un reacomodo de rutas y corredores de drogas, tras el asesinato del rey de la frontera.

Ese año 2016 se rompió el pacto de no agresión que había entre ambos grupos criminales, por lo que el PCC declaró la guerra al Comando Vermelho (CV), con lo que hubo una serie de conflictos en las diversas prisiones del Brasil. Fue en este tiempo que se produjeron las mayores masacres carcelarias en esa nación, afirman.

La publicación señala que existen diferencias entre el CV, que opera con una estructura más autónoma y flexible, mientras que el PCC mantiene una jerarquía centralizada, lo que permitió que el primero tuviera una rápida expansión en otros estados del Brasil, ya que había divisiones internas en el otro.

ÚH

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