Tras "múltiples denuncias ciudadanas recibidas en redes sociales", el Gobierno llevó adelante un operativo en varios locales de la cadena Biggie, donde constataron alimentos a la venta que estaban vencidos o reetiquetados para esconder la fecha de vencimiento. Los productos fueron retirados de las góndolas durante la inspección.
En consecuencia, la Secretaría de Defensa del Consumidor y el Usuario (Sedeco) y la Dirección Nacional de Vigilancia Sanitaria (Dinavisa) recomendaron al Ejecutivo de Santiago Peña el cierre temporal de las sucursales de Biggie hasta que los empleados hagan un inventario de los productos en mal estado. Ambas instituciones anunciaron la medida en una conferencia de prensa este martes a la tarde.
Los funcionarios de la Sedeco y Dinavisa se encontraron con alimentos ya vencidos, algunos sin registros sanitarios y otros con doble etiquetado, un rosario de infracciones que se suma a los antecedentes de la cadena "por diferencias de precios entre góndola/caja, ausencia de precios en góndola, publicidad engañosa, producto vencido/reetiquetado, no emisión de factura y maltrato".
Javier Giménez, ministro de Industria y Comercio.
La decisión de clausurar las tiendas de Biggie se da en medio de la campaña del Gobierno por bajar los precios y aliviar los bolsillos de los consumidores, sobre todo de la clase media y los sectores más vulnerables. Horas antes de conocerse la medida, Sara Irún, titular de la Sedeco, había solicitado personal de refuerzo y más recursos para concretar las inspecciones y acoplarse a la hoja de ruta de Peña.
En junio, la Sedeco había multado a Biggie con 1.000 jornales mínimos, equivalentes a Gs. 107.627.000, luego de registrar infracciones en varios de sus locales. Durante las fiscalizaciones se identificaron casos de falta de información sobre precios y composición en lácteos, embutidos, panificados y alimentos empacados al vacío. Además, se detectó la presencia de insectos en sectores de alimentos.
En junio, la Sedeco había multado a Biggie luego de registrar casos de falta de información sobre precios y composición en lácteos, embutidos, panificados y alimentos empacados al vacío. Además, se detectó la presencia de insectos en sectores de alimentos
A principios de 2024, el Grupo Azeta de la familia Zuccolillo había anunciado la compra del 50% de las acciones de la cadena para incursionar en el mercado de las tiendas de cercanía: actualmente, Biggie cuenta con más de 200 locales a nivel país. Posteriormente, el grupo debutó en el rubro farmacéutico con la marca Biggie Farma.
Natalia Zuccolillo.
Gentileza La Nación
Si bien la configuración accionaria de Biggie cambió con el desembarco de los Zuccolillo, los accionistas tradicionales, Rodrigo Mendelzon, Joaquín González y Giuliano Caligaris, siguen siendo los dueños de la empresa. La particularidad que se da es que los Mendelzon son allegados a los Zuccolillo, mientras que Caligaris es un apellido muy vinculado al Grupo Cartes, ya que Giuliano fue gerente de marketing de Bebidas del Paraguay SA.
El ascenso de Biggie como jugador importante del rubro también tomó un nivel visible cuando González ganó la presidencia de la Cámara Paraguaya de Supermercados, un gremio que aglutina a los más grandes comercios de alimentos y bebidas del país. Ese espacio históricamente fue ocupado por personas que pertenecían al Grupo Vierci o eran afines al dueño de Última Hora, Telefuturo y Burger King, entre otras empresas.



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