El futbolista sostuvo que su padre, el entrenador Miguel Ángel Russo, hubiera querido que juegue.
El joven jugador convirtió un gol ante Newell’s y se desbordó en lágrimas.
Una muestra de entereza y reconocimiento a los valores de su padre, quien hace apenas dos días falleció.
Celebró mostrando su tatuaje con una frase icónica: “Todo se cura con amor”.



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