Horas antes de que se confirmara su muerte, la oficina de prensa de Oscar había informado de que se había enfermado y había sido trasladado a un hospital en la capital, São Paulo.

Propietario de una de las trayectorias más destacadas del deporte, el jugador se convirtió en un referente mundial por la precisión de sus tiros, característica que le valió el apodo de "Mano Sagrada". Con participaciones históricas en la selección brasileña, compitió en cinco Juegos Olímpicos y forjó una reconocida carrera dentro y fuera del país, consolidándose como uno de los máximos anotadores en la historia del baloncesto.

Incluso después de dejar los tribunales, continuó trabajando como orador motivacional, transmitiendo al público mensajes de disciplina, concentración y superación personal. En los últimos años, también afrontó públicamente su lucha contra el cáncer, convirtiéndose en un ejemplo de resiliencia.

Oscar compartió una foto de un fan desde el Bioparque (Foto: Redes sociales)
En Mato Grosso do Sul, Oscar también dejó su huella fuera de los grandes estadios. En 2007, estuvo en Ponta Porã, donde siguió de cerca un proyecto de baloncesto formado por jóvenes atletas en una cancha de tierra.

La visita del ídolo se convirtió en un hito para el grupo, que años después se consolidó como un referente deportivo y social en la ciudad. Conocidos como los "chicos de la tierra", los atletas encontraron inspiración directa en el exjugador, quien se convirtió en el mecenas del proyecto.

Su última visita al estado fue en junio de 2022, cuando estuvo en Campo Grande para participar en el lanzamiento de un programa del Sistema Famasul. Durante la visita, también visitó el Bioparque del Pantanal , considerado el acuario de agua dulce más grande del mundo.

En aquella ocasión, habló sobre la disciplina y el entrenamiento al relacionar el deporte con la vida personal. "No es suerte, es el entrenamiento lo que da resultados", afirmó.