En Paraguay la política se juega hace décadas en la interna del Partido Colorado, un partido hegemónico que gobierna con pocas interrupciones desde mediados del siglo pasado. Allí se disputan liderazgos, candidaturas y alianzas, mientras la oposición fragmentada rara vez logra consolidar una alternativa real de poder.
En ese tablero, los vínculos con Washington siempre tuvieron un lugar sensible: desde acuerdos energéticos y de seguridad hasta sanciones por corrupción que, en los últimos años, alteraron la dinámica interna de los principales actores.
Marc Ostfield, el exembajador de Estados Unidos desplazado por Donald Trump cuando asumió su segundo mandato, dejó una huella incómoda en Paraguay. Fue el encargado de anunciar sanciones inéditas contra figuras centrales de la política local, que le valieron un pedido de retiro anticipado durante el final del 2024. Las declaraciones de “significativamente corruptos” dejaron al descubierto. la magnitud de la injerencia extranjera en la vida interna del Partido Colorado y de Paraguay. A casi tres años de estas acciones, se empiezan a conocer los entretelones que tuvieron lugar para la emisión de esas sanciones.
Lo revela un informe diplomático reservado, fechado en agosto de 2022, redactado por el exembajador Ostfield y dirigido hacia la Secretaría de Estado, que ahora trascendió y en el que menciona el éxito de las sanciones aplicadas en ese momento a Horacio Cartes y además la solicitud del expresidente Mario Abdo Benítez para una reunión confidencial: “En línea con estas elecciones (internas), me sorprendió el llamado del presidente Abdo solicitando una reunión confidencial, la que se realizó ayer 2 de agosto en un lugar apropiado y sin posibilidad de que sea filtrada a la prensa”.
Santiago Peña al imponerse en las elecciones paraguayas en 2023 junto a su impulsor en el Partido Colorado, Horacio Cartes. Foto AFO
En ese momento, Mario Abdo Benítez, presidente en ejercicio, se encontraba en medio de la elección interna del Partido Colorado. De un lado se encontraba Santiago Peña, impulsado por Cartes; del otro, Hugo Velázquez, su vicepresidente y figura sostenida por Benítez. Aquellas internas definirían al candidato que competiría en las elecciones generales de 2023 representando al Partido Colorado por la presidencia del Paraguay.
Volviendo al informe, en él Ostfield declara que Abdo le habría dicho en esa reunión que la elección de Velázquez como su vicepresidente había sido por mera “conveniencia política” y que en verdad este no contaba con su apoyo en las internas. Que la sociedad Benítez-Velázquez se generó con el solo objetivo de derrotar, en las internas del 2017, al candidato de Cartes, Santiago Peña.
Además, agrega que “quien realmente goza de su confianza (la de Mario Abdo) para sucederlo en la presidencia es el ex pastor protestante y actual Ministro de Obras Públicas Arnoldo Wiens”. Esta descripción que hace Ostfield, oculta hasta este momento, pone el foco en la relación que la dupla presidencial mantenía de cara al enfrentamiento con Santiago Peña y las diferencias que sostenían respecto de cuál era el mejor camino para derrotar al candidato de Horacio Cartes.
En el escrito, Ostfield agrega que Mario Abdo le expresa una profunda incomodidad en su relación con el exvicepresidente Hugo Velázquez. Según Benítez, Velázquez, durante su etapa como fiscal de Ciudad del Este, habría facilitado el tráfico de influencias en varios casos judiciales a cambio de dinero y participado en procesos de lavado de activos para organizaciones criminales. En adición, durante su etapa como vicepresidente, habría participado en la adjudicación de licitaciones y obras públicas. Todo esto, dice el informe, corroborado y denunciado por los exfiscales René Fernández y Carlos Arregui.
Según Ostfield, la colaboración activa en todos estos hechos de corrupción habría sido provista por Juan Carlos Duarte, colaborador de la fiscalía de Ciudad del Este y en ese momento jefe jurídico de la Entidad Binacional Yacyretá.
En el final del encuentro -y siempre siguiendo el relato del informe de Ostfield- Benítez solicita formalmente al gobierno americano la declaración de “significativamente corruptos” a Velázquez y Duarte, con el objetivo de que el primero decline su candidatura para que asuma Arnoldo Wiens. Este pedido no solo contempla una intromisión directa en los asuntos internos por parte del embajador, sino que también refleja la desesperación de Abdo en la pulseada interna contra Santiago Peña y Horacio Cartes.
Como conclusión del informe reservado remitido a la Secretaría de Estado, el exembajador Ostfield señala que, luego de “corroborar la información proporcionada y en línea con los reportes remitidos con anterioridad, considero seremos protagonistas de una jugada maestra destinada a eliminar políticos corruptos”. Y añade: “De llegar Wiens a la presidencia tendremos un aliado incondicional con nuestro gobierno”.
El informe finaliza con una recomendación directa: “Por todo esto, recomiendo al Departamento de Estado realizar un análisis serio de este reporte y tomar una decisión a la brevedad. Si la decisión es positiva, lo anunciaré por los mismos canales que utilizamos sobre el anuncio de Horacio Cartes”.
El levantamiento de las sanciones a Cartes
En octubre de 2025, la Office of Foreign Assets Control (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos levantó oficialmente las sanciones financieras que pesaban sobre Horacio Cartes y sus empresas, tras más de un año de revisión. El anuncio significó la salida del expresidente de la lista de “especialmente designados” (SDN), permitiendo la normalización de sus operaciones bancarias y comerciales.
El levantamiento de las sanciones financieras fue interpretado en Asunción como una suerte de revalidación política de Cartes y, al mismo tiempo, una admisión implícita de que las sanciones originales habían respondido más a la discrecionalidad diplomática del embajador Marc Ostfield que a pruebas judiciales concluyentes.
Clarin



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