Miles de manifestantes vestidos de negro se reunieron en el gran estadio Sports City, en las afueras del sur de la capital libanesa, y renovaron su lealtad al movimiento pro iraní, debilitado por la reciente guerra con el ejército israelí. Dos fuentes de Hezbolá indicaron a AFP que alrededor de 800.000 personas asistieron a la ceremonia, mientras que una fuente militar afirmó que hubo "más de un millón" de asistentes. Un camión que transportaba los ataúdes de Nasrallah y su sucesor, Hashem Safieddine, que murieron sucesivamente en ataques israelíes, rodeó el estadio. "Nasrallah, seguimos fieles a nuestra promesa", corearon los participantes, levantando los puños, lanzando flores a los ataúdes y ondeando las banderas amarillas de Hezbolá. Nasrallah "sigue vivo en nosotros", declaró Naim Qasem en un discurso transmitido en directo por televisión y pantallas gigantes. "Seguiremos por este camino", añadió, mientras los aviones israelíes sobrevolaban Beirut y realizaban ataques en el sur y el este del país. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, dijo que estos sobrevuelos envían un "mensaje claro" a "cualquiera que amenace con destruir Israel".