El pontífice defendió la importancia de la acogida, central en el documento "Fiducia Supplicans" , publicado en diciembre, que abrió las puertas a la aceptación de las parejas del mismo sexo en la comunidad católica.

La directiva no sólo provocó debates internos sino también ataques directos a la figura del Papa, como las declaraciones de Carlo Maria Viganò, que acusó al sucesor de San Pedro de ser un “siervo de Satanás”.

En respuesta, Francisco destacó la misión de la Iglesia de ofrecer apoyo espiritual a todos, sin excepción, subrayando que la bendición es un gesto de cercanía y de amor, destinado a las personas y no a la unión per se, distinguiéndola claramente del sacramento del matrimonio.

La polémica en torno a las bendiciones para parejas del mismo sexo ha llevado al Vaticano a aclarar su posición . El cardenal Víctor Manuel Fernández, del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, enfatizó que tales bendiciones no representan un respaldo a estilos de vida contrarios a las enseñanzas católicas. La iniciativa busca ser un gesto de acogida, sin transgredir la doctrina de la Iglesia.

La directriz “Fiducia Supplicans” fue interpretada por algunos como un posible respaldo a las uniones entre personas del mismo sexo, lo que contradice la doctrina católica sobre el matrimonio. Este malentendido ha llevado al Vaticano a reafirmar su compromiso con las enseñanzas tradicionales y al mismo tiempo intentar adoptar un enfoque más inclusivo y pastoralmente sensible.

El Papa Francisco continúa promoviendo una visión de una Iglesia abierta al diálogo y la inclusión, reforzando la enseñanza de que la fe debe ser un camino de amor y aceptación para todos.