Las enormes reservas de oro, cobre, níquel, gas natural y madera del país de 12 millones de habitantes, situado al norte de Australia, han atraído inversiones de grandes multinacionales.

El escenario, sin embargo, no necesariamente benefició a la población, donde casi el 25% de las personas viven por debajo del umbral de pobreza y sólo el 10% de los hogares cuentan con suministro eléctrico.

"Vuestro país, además de sus islas y sus lenguas, es también rico en recursos terrestres y hídricos. Estos bienes están destinados por Dios a toda la comunidad", afirmó el pontífice argentino en su primer discurso en la capital, Port Moresby.

Esta riqueza "compromete a todos, gobiernos y ciudadanos juntos, a promover todas las iniciativas apropiadas para valorar los recursos naturales y humanos, de modo que se pueda generar un desarrollo sostenible y equitativo, que promueva el bienestar de todos", prosiguió ante un público compuesto por de políticos, diplomáticos y empresarios.

El pontífice argentino, de 87 años, se encuentra en un viaje de 12 días por el sudeste asiático y Oceanía, el más largo y lejano de su papado, para promover el diálogo interreligioso y llevar su mensaje a las "periferias".

Tras su paso por Indonesia, Jorge Bergoglio aterrizó el viernes en Port Moresby, capital de uno de los estados más pobres e inestables del Pacífico, pese a sus abundantes recursos naturales.

El Papa reconoció que para explotar estos recursos puede ser "necesario recurrir a competencias más amplias y a grandes empresas internacionales".

Pero "es justo que se tengan debidamente en cuenta las necesidades de las poblaciones locales, a la hora de distribuir los beneficios y utilizar la mano de obra, para promover una mejora efectiva de sus condiciones de vida", añadió.

En el caso de Papua Nueva Guinea, sin embargo, los estudios económicos apuntan a lo contrario.

Un informe reciente del Banco Mundial mostró que entre 2009 y 2018, el Producto Interno Bruto per cápita de Papúa Nueva Guinea aumentó en más de un tercio, pero el porcentaje de personas que viven con menos de dos dólares al día siguió siendo el mismo.

"La pobreza apenas ha cambiado durante este tiempo", afirman los autores.

'Espiral de violencia'

El jesuita argentino es el segundo pontífice que visita el país, después de Juan Pablo II, que viajó al país en dos ocasiones, en 1984 y 1995.

El cristianismo es la fe mayoritaria entre los 12 millones de habitantes, con un 98% de fieles, pero a menudo mixta. con diversos ritos indígenas. La mayoría de los cristianos se declaran protestantes, con un 25% católicos.

El país multiétnico, con más de 800 lenguas nativas, es escenario frecuente de actos de violencia tribal. En enero, las protestas contra los recortes salariales ordenados por el gobierno provocaron disturbios mortales.

Francisco abordó el tema en su discurso. "Espero, en particular, que se ponga fin a la agresión tribal (...). Hago un llamamiento al sentido de responsabilidad de todos para que se interrumpa la espiral de violencia".

El país tiene pocas estimaciones confiables sobre el número de muertes por décadas de violencia, pero las agencias de la ONU estiman que ha dejado a casi 100.000 personas desplazadas.

El domingo, el Papa viajará a una zona remota del noroeste de la isla, un pequeño pueblo de 10.000 habitantes donde vive una pequeña comunidad de misioneros argentinos.

El lunes, el pontífice abandonará Papúa Nueva Guinea y se dirigirá a Timor Oriental, donde permanecerá del 9 al 11 de septiembre. El viaje finalizará en Singapur el 13 de septiembre.