El Santo Padre fue recibido en la escalera del avión por un séquito encabezado por el presidente francés, Emmanuel Macron, con quien mantuvo un primer encuentro en el salón de autoridades del aeródromo. A las diez de la mañana, las campanas de todas las iglesias de Francia repicaron para darle la bienvenida.
La primera visita de León XIV a Francia ha levantado una gran expectación, con dos momentos clave: el encuentro con jóvenes que tendrá lugar este viernes en el Estadio de Francia, al que asistirán 80.000 personas, y la misa que el sábado celebrará en la plaza de la Concordia, para la que se inscribieron más de 600.000 fieles que coparán los Campos Elíseos y avenidas aledañas.
El viaje se inscribe en el deseo del papa de marcar el incremento de vocaciones detectado en Francia y se produce casi tres años después de que su antecesor, Francisco I, acudiera a Marsella. «Voy a Marsella, no a Francia», dijo entonces, marcando una distancia con la iglesia francesa que León XIV parece no mantener.
Para este viernes, tras una reunión en el Elíseo con Macron, el papa visitará la sede de la Unesco y luego se trasladará en el papamóvil hasta la catedral de Notre Dame, donde presidirá un oficio religioso.
El sábado, el Santo Padre visitará un centro de acompañamiento a refugiados y celebrará la misa multitudinaria en la plaza de la Concordia. Por la tarde se trasladará a Lourdes, donde el domingo recibirá, a título personal, a siete víctimas de abusos en la iglesia francesa.
El lunes la visita cobrará una dimensión europea en Metz, tierra de Robert Schuman, uno de los padres de la construcción europea, cuyo proceso de beatificación está en curso.



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