Durante la tradicional oración del Ángelus dominical, el pontífice se refirió de manera directa a la compleja operación humanitaria ejecutada en favor de la población civil de la citada ciudad ucraniana, actualmente bajo control de las fuerzas militares rusas.

Ante los fieles congregados, León XIV celebró el rescate de aproximadamente 2.000 personas que se encontraban atrapadas en medio de los intensos combates, expresando textualmente desde la ventana del Palacio Pontificio: “Espero que la colaboración entre las partes, que ha hecho posible este gesto de humanidad tan necesario, fomente la voluntad de diálogo y dé lugar a nuevas iniciativas concretas de paz”.

La evacuación segura de los habitantes fue posible gracias al establecimiento de una tregua local gestada a través de un canal de diplomacia directa que involucró la mediación activa de la Santa Sede y de los Estados Unidos.

En la antesala de la concreción de la pausa operativa, la primera dama estadounidense, Melania Trump, confirmó su colaboración en las negociaciones para acordar el cese del fuego en Oleshki, tras calificar a la comunidad urbana como un punto crítico al borde del desastre humanitario.

Las gestiones vaticanas incluyeron llamadas telefónicas directas por parte de León XIV tanto con el presidente ruso, Vladímir Putin, como con el mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, a quienes requirió garantías de seguridad para permitir el ingreso de convoyes con medicamentos y la posterior salida voluntaria de los residentes.