“Si uno mira encuentra un partido de mercaderes, de patoteros, donde cualquier extraño puede enviar unos cuantos matones para descomponer una reunión del directorio y eso significa que está divorciado de su tradición. Con este partido es imposible construir algo, no está a la altura de las circunstancias”, añadió.

Balmelli afirmó que es lamentable que hoy las deliberaciones sean sustituidas por los golpes, barras bravas, gente que no va por convicción sino pagada y hasta alcoholizada.

“Estamos hoy ante un grupo de matones que no delibera y la sociedad paraguaya ya no quiere votar a eso”, agregó.