La decisión fue confirmada por el Palacio de Buckingham este viernes a través de un comunicado oficial, en el que se detalla que Andrés dejará de representar a la familia real en actos públicos y no podrá usar el tratamiento de “Su Alteza Real”. Tampoco participará en celebraciones oficiales, incluida la tradicional reunión navideña en la residencia de Sandringham.
Aunque el monarca le ha retirado todos sus títulos y honores, Andrés conservará el de príncipe, al ser este un título de nacimiento.
En un comunicado remitido a los medios, el propio Andrés de Inglaterra explicó su decisión:
“Tras discutirlo con el Rey y con mi familia más cercana, hemos llegado a la conclusión de que las acusaciones continuas contra mi persona suponen una distracción para Su Majestad y para la Familia Real. He decidido, como siempre, anteponer mi deber con mi familia y con mi país. Me reafirmo en la decisión que tomé hace cinco años de alejarme de mis tareas públicas”.
El príncipe añadió además que, de común acuerdo con el soberano, dará “un paso más allá” en su desvinculación de la vida institucional:
“De acuerdo con Su Majestad, ambos hemos creído que debo ir un paso más allá. Por ello, ya no usaré mi título ni los honores que se me han concedido. Como ya he dicho anteriormente, niego todas las acusaciones vertidas en mi contra”.



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