A su llegada, el monarca de 75 años se detuvo a observar las ofrendas florales y peluches colocados para rendir homenaje a las víctimas. Saludó también a varios ciudadanos que allí se reunieron para darle la bienvenida, muchos de ellos niños.

Durante la visita, tiene previsto reunirse con los niños que sobrevivieron al ataque, que tuvo lugar el 29 de julio durante una clase de baile inspirada en la estrella estadounidense Taylor Swift.

Tres niños de 6, 7 y 9 años murieron y otros ocho menores resultaron heridos, al igual que dos adultos que intentaron protegerlos. Todos los heridos ya han sido dados de alta del hospital. La policía arrestó en el lugar a un sospechoso, que tenía 17 años en el momento del incidente.

Según el Palacio de Buckingham, con su viaje a la ciudad, Carlos III pretende "expresar su apoyo a los afectados por el atentado del 29 de julio y los disturbios que se produjeron después en la ciudad".

Esta visita será también una oportunidad para que el Soberano "agradezca al personal de los servicios de emergencia su trabajo al servicio de la población local", añadió el Palacio en un comunicado.

Además, el monarca, que pasa sus vacaciones en el castillo de Balmoral, en Escocia, también se reunirá con representantes de los servicios de rescate, la policía, los bomberos y grupos comunitarios locales. Tras el ataque, estallaron violentos enfrentamientos en Southport entre manifestantes y la policía.

La muerte de los tres niños desencadenó una semana de violencia racista e islamófoba en varias ciudades de Inglaterra e Irlanda del Norte, impulsada por algunos rumores que circularon en Internet sobre la identidad y religión del sospechoso.