El volcán sigue expulsando magma pero han reducido la actividad sísmica, la deformación del terreno y el tremor y también están bajando las emisiones de dióxido de azufre, que son los principales indicadores del nivel de actividad del volcán.

Los expertos recuerdan que todavía es pronto para anunciar el principio del fin de la erupción pero las señales son esperanzadoras. Todavía este lunes tuvieron lugar momentos de actividad explosiva intensa y con abundante expulsión de cenizas.

Este fin de semana se produjo la primera víctima mortal de esta erupción, una de las más largas de la historia de la isla. Se trata de un hombre que limpiaba un tejado de la abundante ceniza depositada por el volcán en toda la zona.

El satélite Sentinel 2 de la red europea de observación terrestre Copernicus captó este domingo las dos coladas de lava llegando al mar.

Según las últimas estimaciones por satélite del Servicio de Gestión de Emergencias de la red europea Copernicus la erupción ha afectado a una zona de 1.019,79 hectáreas, destruyendo más de 2.600 edificios. Todavía hay casi medio millar de personas evacuadas en refugios temporales.