Conocido por sus opiniones abiertas y su apoyo a Donald Trump, Musk afirmó que el “odio mordaz” que ha estado recibiendo de la izquierda es alarmante y revela una creciente intolerancia hacia las opiniones políticas.
Durante un acto en Pittsburgh, el empresario se mostró sorprendido por el nivel de hostilidad, especialmente de sectores progresistas, y comparó la reacción de la izquierda con la de la derecha, que, según él, está más abierta al desacuerdo. “Dicen que son tolerantes, pero están demostrando exactamente lo contrario”, declaró Musk al justificar el aumento de sus medidas de seguridad.
El artículo de Der Spiegel critica duramente la influencia de Musk en las redes sociales y lo sitúa en una posición destacada, junto a Donald Trump, entre los que estarían “amenazando la democracia”. El multimillonario respondió afirmando que su compromiso con la libertad de expresión y las elecciones justas sigue siendo inquebrantable, a pesar de los ataques.
Con el clima político cada vez más tenso en EE.UU. y las elecciones de 2024 acercándose, Musk se ha convertido en un blanco frecuente de ataques, especialmente por su defensa pública de Trump. La creciente polarización en el debate americano ha llevado al empresario a adoptar una postura más cautelosa, pero asegura que seguirá defendiendo sus principios.
Musk ofrece millones a los votantes y genera polémica
Elon Musk lanzó una controvertida iniciativa en Estados Unidos, ofreciendo un premio diario de 1 millón de dólares a los votantes registrados que firmen una petición promovida por su comité de acción política, AmericaPAC. Esta petición apoya derechos constitucionales, como la libertad de expresión y el derecho a portar armas, y es parte de un esfuerzo para apoyar la candidatura presidencial de Donald Trump.
La iniciativa ha generado cuestionamientos legales y éticos. Los expertos en derecho electoral y el gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, han expresado dudas sobre la legalidad de esta práctica, sugiriendo que podría violar las leyes federales que prohíben los pagos relacionados con el registro o la votación. A pesar de las críticas, la estrategia de Musk pretende movilizar a los votantes en estados decisivos para las elecciones, como Pensilvania, Georgia y Michigan.



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