«Se dieron muchos casos escandalosos de malos manejos, por eso es que en algunos lugares no llegaba el almuerzo sino hasta el mes de agosto como máximo y se notó falta de capacidad para gestionar y garantizar que alcance la merienda”, añadió.

Para Ovelar, era necesario este tipo de señales de dar el golpe de timón en un área tan sensible como la alimentación de los niños.