El intendente de Capiibary (San Pedro), David González, denunció el despojo de una de las dos ambulancias con que contaba el Hospital Básico del distrito. Apuntó directamente a operadores políticos de la ANR y contra el director médico local, Dr. Darío Soria.
En palabras del jefe comunal, quien ventiló la denuncia por redes sociales, el propósito inescrupuloso es que la gente necesitada termine suplicando los favores de políticos de la zona para conseguir los traslados médicos pertinentes. Es que se aproximan las elecciones municipales y los “caudillos” locales buscan captar la mayor cantidad de asistencias para propaganda electoral.
González explicó que la capacidad del hospital básico es “muy pobre”; por lo que la mayoría de los pacientes forzosamente son trasladados a otros centros asistenciales de referencia. “Casi el 70% de los pacientes que acuden al hospital necesariamente son derivados a Cnel. Oviedo, Santaní, Santa Rosa o Asunción”, dijo.
Reveló que recientemente le tocó un amigo suyo le llamó cuando estaba en el hospital por un caso urgente de un niño que se había accidentado en una estancia. “Y no había ninguna ambulancia, le llamé al director y no supo responderme”, lanzó en alusión al Dr. Soria, quien negó que la acusación del jefe comunal.
“Nosotros trabajamos en red y hay distritos que no tienen ambulancia y la indicación (del Ministerio de Salud) es cubrir todos los distritos”, sostuvo el médico.
Indicó que la ambulancia de Capiibary se redireccionó a Gral. Resquín que no tenía.
“Se aproximan las elecciones municipales y algunos políticos, queriendo instalarse como esperanza del pueblo, utilizan esta clase de propaganda para posicionarse ante la opinión pública”, tiró González.
Benito Martínez, uno de los antiguos pobladores de Capiibary, pidió al Estado que dote de más ambulancias al distrito, donde los adultos mayores enfrentan graves dificultades para acceder a atención médica.
“Realmente hacen falta por lo menos dos ambulancias, no sé porque se llevaron uno, Nosotros los viejos tenemos problemas de salud todo el tiempo y aquí en nuestro hospital no hay nada. Cuando necesitamos ser trasladados, no tenemos cómo hacerlo… somos pobres, no tenemos medios, solo con ambulancia podemos llegar”, relató.
Entre la resignación y la esperanza, lanzó un mensaje claro: “Yo ya soy viejo y quiero que el Estado ponga las condiciones para nosotros. Ya no estoy para andar pidiendo favores políticos para que me lleven al hospital”.
Su testimonio es un eco del drama de los pobladores del interior, quienes día a día luchan no solo contra las enfermedades, sino también contra la indolencia y el oportunismo de los políticos de la zona.

Impacto. Más allá de la acusación y la explicación oficial, los pobladores resultan afectados. CARLOS AQUINO



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