Luego, ante la “vacunación vip”, registrada en la Universidad Privada del Este (UPE), cuando Alto Paraná fue la piedra del escándalo a nivel nacional, también censuró a la jefa regional del Programa de Inmunizaciones (PAI) Josefina Cabral, es decir, tampoco puede hablar con los miembros de prensa que requieran información pública para difundir a la población.

El desborde de la censura se dio el martes cuando la jefa de prensa, Margarita Llanes, se pegó el lujo de que en el grupo de WhatsApp de trabajadores de prensa que se encargan de cubrir el área de salud solo ella pueda administrar y enviar lo que cree conveniente. Esto fue ante cuestionamientos de periodistas por la mala organización en los vacunatorios. Horas después del debate, todos fueron censurados por reclamar. En tanto, los vacunatorios se vieron desbordados.

La incapacidad de manejo de Salud Pública de estas dos personas hace que recurran a este tipo de atropellos a los derechos de los demás de expresarse libremente y emitir opiniones y a sugerir, criticar para mejorar. Además, la salud y la vida de la población están en juego y es momento de cooperar y avanzar.