Esta es la segunda vez que el acusado recibe la pena máxima prevista por la legislación paraguaya, luego de que un primer juicio oral celebrado el 31 de octubre del 2023 ya lo había declarado culpable del mismo hecho.
Recordemos que la audiencia oral debió ser realizada nuevamente debido a que la defensa pública había promovido una excepción de inconstitucionalidad contra la Ley 5777/16 ante la Corte Suprema de Justicia, la cual aún no había sido resuelta al momento de dictar sentencia. Al no haberse resuelto dicho planteamiento dentro de los plazos procesales, la Cámara de Apelaciones anuló la sentencia inicial y ordenó la realización de un nuevo juicio ante un Tribunal distinto.
Este segundo proceso concluyó el martes 18 de noviembre en el Palacio de Justicia de Ciudad del Este, con un tribunal conformado por los jueces Margarita Martínez, Amílcar Marecos y Gloria Vera, quienes nuevamente encontraron al acusado culpable y confirmaron la pena de 30 años de prisión. Durante el debate, la fiscal Meza presentó pruebas documentales, testimoniales y científicas, entre ellas análisis de ADN, que resultaron determinantes para reconstruir los hechos y sostener la acusación.
El Tribunal consideró acreditado que el asesinato se produjo en la madrugada del 27 de octubre del año 2021, dentro de la vivienda familiar ubicada en el barrio Santa Catalina de Naranjal. La investigación estableció que el acusado ingresó a la habitación donde dormían su esposa y su hijo de nueve años, tomó al niño en brazos y lo trasladó a otra pieza, asegurando la puerta con llave antes de regresar para atacar a la víctima.
Según la reconstrucción fiscal, Dalpra sofocó a la mujer con un almohadón y luego le asestó seis puñaladas, cinco de ellas en la región mamaria derecha y una en el epigastrio, provocándole la muerte casi instantánea. Posteriormente, intentó simular un robo desordenando la vivienda, arrojando objetos al suelo, apoderándose de dos teléfonos celulares y forzando desde el interior la puerta de blindex que conectaba la despensa con otros sectores de la casa.
Tras cometer el crimen, el hombre se dirigió a la colonia Jerusalén II, donde pasó la noche en un hotel junto a una adolescente de 16 años. Durante las primeras diligencias, incluso prestó declaración en calidad de testigo, ya que su relato inicial no generaba sospechas evidentes. Sin embargo, las inconsistencias detectadas y las evidencias científicas recolectadas durante la investigación terminaron por incriminarlo definitivamente.
La fiscal Meza formuló la imputación y llevó adelante ambos juicios, obteniendo en ambas ocasiones la misma condena de 30 años de pena privativa de libertad por feminicidio.



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