Días atrás reflotó el debate sobre una eventual legalización de la marihuana en nuestro país tras las declaraciones vertidas por el ministro de Industria y Comercio, Javier Giménez, quien fue consultado al respecto en una entrevista radial.

“Cada vez cobra más fuerza esa idea”, mencionó en entrevista con Ñandutí, haciendo la aclaración de que, desde el punto de vista económico, “tiene sentido” hablar de una eventual legalización de esta planta satanizada como lo es el cannabis.

Durante su explicación, hizo una comparativa entre “tanta gente escondida en un monte que produce un producto de bajísima calidad, siendo siempre perseguidos por las fuerzas del orden” y aquellos que podrían dedicarse de forma lícita a la plantación de marihuana, generando ingresos de manera legal y sin tener que huir de las autoridades.

Sobre el punto, Giménez se refirió a las múltiples posibilidades que existen en caso de darse una legalización, pudiendo incluso llegar a convertir a la marihuana en uno de los 5 principales productos de exportación, si se considera el actual volumen de producción en Paraguay.

DEBATE Y CONTROVERSIA

Para llegar a esta instancia, previamente hay que analizar diversos factores y aristas que, quiérase o no, siempre acarrearán un amplio debate, con posiciones dividades entre diferentes sectores de la sociedad. Por un lado, están quienes se oponen a esta idea, afirmando que la marihuana es una droga de entrada a otras más potentes y que rechazan su uso recreativo; y por el otro, existen quienes apoyan esta posibilidad, hablando del gran potencial para futuras inversiones y los ingresos que podría traer detrás.

Uno de los que se mostró a favor de este planteamiento es la Cámara de Cannabis Industrial del Paraguay (CCIP), que desde hace bastante tiempo trabaja en todo lo concerniente al cáñamo industrial, una variedad del cannabis que posee diversos usos y que se caracteriza por su menor concentración de THC, componente psicoactivo de la planta.

ARGUMENTOS ECONÓMICOS Y MODELOS EXITOSOS

Uruguay y Canadá sirven como precedentes en el ámbito de la legalización de la marihuana, siendo dos de los principales países dedicados a la producción de esta planta para consumo masivo.

Uruguay fue el primer país en legalizar la producción y venta de cannabis recreativo en 2013, regulando estrictamente su comercialización.

Seguidamente vino Canadá, que ha desarrollado una industria próspera desde su legalización en 2018, con importantes ingresos fiscales y un control estatal efectivo sobre la calidad y distribución.

INFRAESTRUCTURA Y PREPARACIÓN

Paraguay ya cuenta con una infraestructura sólida en el sector del cannabis industrial, lo que le otorga una ventaja competitiva para la transición hacia un mercado recreativo regulado.

Actualmente, el país exporta productos derivados de cannabis industrial a mercados internacionales como Estados Unidos, Brasil y Europa, posicionándose como un jugador confiable en la industria.

El gobierno trabaja en conjunto con la Cámara de Cannabis Industrial del Paraguay (CCIP) para ampliar el marco legal, garantizando que la legalización se implemente con altos estándares de calidad y fiscalización.

BENEFICIOS Y RETOS

La legalización del cannabis podría generar ingresos significativos a través de impuestos, además de fomentar la creación de empleos en un sector emergente. Al regularizar el mercado, se estima que podría generarse un debilitamiento de las fuentes de financiamiento del crimen organizado.

Sin embargo, el éxito de esta iniciativa depende de la capacidad del Estado para garantizar una regulación efectiva, siendo este quizás el aspecto clave en todo el debate que gira en torno a la legalización.

Por citar un ejemplo concreto, la comercialización debería estar limitada exclusivamente a mayores de edad y supervisada de forma estricta, emulando las prácticas de otros países con mayor experiencia. Esto, a su vez, requerirá campañas de educación y un marco normativo robusto.