Con más de 400 vídeos íntimos filtrados que mostraban a Ebang en encuentros sexuales con mujeres, incluidas esposas de altos funcionarios, el caso se convirtió en uno de los mayores escándalos jamás vistos en el continente, sacudiendo los círculos políticos y la sociedad.

Entre las mujeres implicadas se encuentran figuras destacadas de la política y la sociedad del país, como la esposa del fiscal general, la hija del director general de la policía e incluso familiares cercanos de Ebang, como la esposa de uno de sus hermanos y el Esposa embarazada de uno de sus tíos. Las grabaciones, realizadas en la propia oficina de Ebang en el Ministerio de Finanzas, tuvieron amplia difusión.

La población reaccionó ante el caso con una mezcla de conmoción, curiosidad e indignación. El vicepresidente Teodoro Nguema Obiang Mangue anunció medidas drásticas, entre ellas la suspensión de empleados involucrados en actividades sexuales en ministerios, la instalación de cámaras de seguridad en oficinas públicas y la restricción del acceso a internet, intentando controlar la difusión de los vídeos.

"No podemos ver cómo se destruye a las familias y permanecer impasibles", declaró. La medida, sin embargo, ha generado frustración entre los ciudadanos que ven bloqueado su acceso a Internet, especialmente en medio de una búsqueda viral de información sobre el escándalo.

Con las restricciones de Internet, también se están extendiendo rumores y especulaciones sobre el caso, mientras la población espera ansiosamente las posibles consecuencias legales y políticas. Entre las medidas en curso, Baltasar Ebang ya está detenido bajo sospecha de malversación de fondos, y podrían surgir nuevos cargos si se le diagnostica una enfermedad de transmisión sexual, lo que le sometería a un proceso por un delito contra la salud pública.

La repercusión internacional y el impacto negativo en la imagen del país son otros puntos de preocupación entre las autoridades locales.