La encargada del centro educativo remarcó que la acción responde a la necesidad de proteger a la comunidad educativa de la inseguridad reinante sobre todo con el ingreso de la noche, teniendo en cuenta el horario de invierno vigente.
Mendoza comentó que hay docentes que concurren a las aulas provenientes de distritos lejanos como Itacurubí de la Cordillera, Areguá, Capiatá entre otros y agregó que también hay estudiantes que viven en lugares no tan cercanos.
“Se le nombra a los adictos, pero es una escuela pública y alberga a niños de estratos sociales distintos (…) y también los niños tienen sus parientes adictos, a una cuadra de la escuela nomás viven personas adictas y eso escapa a nuestra responsabilidad, creo que más que nada el Estado debe crear un programa para ayudar a esas personas”, expresó.



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