Martínez cuestionó que la discriminación sea justificada bajo el argumento de la libertad de expresión y advirtió que tampoco debe utilizarse la lucha contra este problema con fines de revancha política. En ese sentido, afirmó que el racismo, la discriminación por condición social, género, orientación sexual o etnia tienen un mismo origen y representan expresiones de intolerancia que deben ser enfrentadas desde el Estado y la sociedad.

La senadora también pidió un debate serio sobre la violencia y el papel que desempeñan la política y los medios de comunicación en la construcción del discurso público. Finalmente, sostuvo que «el odio no es libertad de expresión» y advirtió que la política no puede reducirse a una búsqueda de notoriedad en las redes sociales, sino que debe enfocarse en promover el respeto y la convivencia democrática.