Luz relató el momento traumático ocurrido el 26 de agosto de 2023, cuando, estando embarazada y en un estado de alto riesgo médico, fue convocada a la oficina del rector un sábado por la mañana. Según su testimonio, el rector intentó violarla en ese encuentro, un hecho que describe como el punto culminante de un patrón de acoso que comenzó como coqueteo y escaló a hostigamiento intenso.
Benítez, quien trabajaba junto al rector en horarios extensos que incluían mañanas, tardes y noches, afirmó que el daño psicológico, económico y social que ha sufrido es «irreversible». Detalló que tras hacer la denuncia, enfrentó represalias, incluyendo sumarios administrativos, acusaciones de presentar reposos falsos y la destitución de su cargo hace un mes, lo que la dejó sin cobertura de IPS.
Además, señaló que un ginecólogo, identificado como el Dr. Walberto Benítez, negó haberla atendido en las 12 ocasiones documentadas durante su embarazo, contradiciendo su versión. La denunciante también reveló que 23 compañeras de trabajo inicialmente se acercaron con historias similares, pero se retractaron por temor, y que algunas fueron obligadas a firmar comunicados negando sus acusaciones.
«Luché muchísimo. Estando embarazada, me sometí a pericias psicológicas de cuatro horas», expresó Benítez, quien ahora enfrenta un juicio oral en el que los tres jueces son docentes de la misma universidad.
Exigió una investigación imparcial y destacó el impacto en su día a día: «Yo ya no hago vida social porque yo fui la que denuncié y yo soy la leprosa». Además, alegó represalias tras las denuncias: «Nosotras, ayer al salir de la prensa, automáticamente ya hubo publicaciones en nuestra contra, que hacíamos esto por dinero. Nuestros propios compañeros de trabajo».
«Duele que estén apañando algo tan sucio, porque nuestra denuncia es por algo demasiado sucio, que daña la dignidad de las personas», sentenció.



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