“El 7 de octubre, los terroristas invadieron Israel y cometieron atrocidades inimaginables. No descansaremos hasta que todos los rehenes sean devueltos”, afirmó Netanyahu, reforzando su compromiso con las familias de los secuestrados. Destacó que los ataques contra territorio israelí son una afrenta inaceptable y prometió represalias.
Netanyahu presentó a la audiencia de la ONU dos posibles escenarios para el futuro de Medio Oriente: uno marcado por la normalización de las relaciones con los países árabes y el otro que involucra una prolongación del conflicto con Irán y sus aliados. “Israel busca la paz, Israel hace la paz e Israel volverá a hacer la paz”, dijo, enfatizando que la normalización con los países árabes, como Arabia Saudita, sería un golpe decisivo contra las ambiciones del régimen iraní.
El primer ministro criticó duramente la complacencia de la comunidad internacional hacia Irán, acusando al país de financiar redes terroristas en los cinco continentes. “Durante demasiado tiempo, el mundo ha apaciguado a Irán. Esto debe terminar ahora”, declaró. Hizo un llamado al Consejo de Seguridad de la ONU para que actúe para impedir que Teherán obtenga armas nucleares, advirtiendo que si Irán o sus aliados atacan a Israel, “lo atacaremos en cualquier parte del Medio Oriente”.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, también habló sobre el conflicto en su discurso en la ONU a principios de semana. Condenó las acciones de Hamás y Hezbolá y destacó que Estados Unidos no aceptaría ataques similares en su propio territorio. Biden reiteró el apoyo incondicional de Washington al derecho de defensa de Israel, afirmando que “Hamás tiene que irse” y que el fin del conflicto depende de la rendición y el desarme del grupo.
Netanyahu concluyó su discurso con un mensaje directo a Irán: “La antorcha de Israel brillará para siempre. Am Yisrael Chai”, reafirmando la determinación de Israel de seguir defendiendo a su pueblo.



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