Proximidad, sinodalidad e impulso misionero: son los puntos cardinales del Pontificado de Francisco, elegido hace ocho años como Sucesor de Pedro. La perspectiva de su pontificado parte de abajo, de la atención a esas “periferias” existenciales y geográficas que son el contrapunto de su ser y actuar. Invitando a recuperar “la frescura original del Evangelio”, pide a los fieles un nuevo fervor y dinamismo para que el amor pueda llegar realmente a todos. La Iglesia deseada por Bergoglio es una Iglesia “en salida”, con ” las puertas abiertas”, un “hospital de campaña” que no teme la “revolución de la ternura” ni “el milagro de la gentileza”.