Ante estas opciones para mantener una temperatura cálida en los ambientes, el doctor José Oviedo, neumólogo y jefe del Servicio de Neumología y Alergia del Instituto de Previsión Social (IPS), aconsejó que antes de optar por estos equipos primero es fundamental mantener la temperatura corporal.

“Es muy importante cubrirse la cabeza con gorras, cubrirse el cuello, tener el pecho bien abrigado y usar calzados adecuados con media”.

Una vez que la persona tenga abrigos adecuados para mantener la temperatura corporal, se opta por algunos de los equipos para mantener los ambientes cálidos, no “calientes”, recomendó.

Con relación a los artefactos eléctricos o cualquiera sea el mecanismo, es relevante tener medidas de precaución o de prevención como, por ejemplo, que las conexiones estén bien instaladas, evitar sobrecalentamiento.

Cuando se opta por las estufas eléctricas o inclusive a combustibles o braseros deben estar instalados en lugares semiprotegidos, un poco alejados de la madera, plástico, isopor, fuentes que pueden generar combustión, recomendó el especialista.

¡CUIDADO! Lo que popularmente se usa es el brasero, pero hay que tener extremo cuidado sobre todo en ambientes cerrados, advirtió. “Por la combustión de hidromasa y el monóxido de carbono que produce, que es muy tóxico. Inhalar eso por mucho tiempo puede tener consecuencias muy poco favorables a la salud. Inclusive puede llevar a un coma y muerte”.

Si se opta por usar braseros, es importante ventilar el ambiente, lo más correcto es que se tenga alguna puerta o alguna ventana semiabierta. “Y nunca dormir con el brasero encendido, ni con ventanas semiabiertas, ni con puertas semiabiertas. Se calienta todo el ambiente y se lleva el brasero afuera”.

En días de frío, lo ideal es mantener una temperatura de 26 a 27 grados, dijo el neumólogo. Una vez que se logra un ambiente cálido se deben apagar los equipos, como la estufa o la calefacción. “Porque si uno mantiene ya sea el aire, la estufa o los braseros encendidos, lo que ocurre también es que seca el ambiente. También debe estar ligeramente humidificado”.

La humidificación del ambiente es importante porque el “aire que respiramos debe ser un aire con una temperatura y una humedad adecuada. Pasa que el aire seco y caliente va dañando también al pulmón. El pulmón necesita una temperatura y una humedad para que esté al 100% funcionando y evitar enfermarse”. En caso de utilizar una estufa o calefacción se aconseja optar por colocar un vaporizador o una fuente con agua en la habitación para mantener la humedad.

Si uno va a salir del ambiente cálido, primero se debe apagar el calefactor o la calefacción, esperar que se destemple un poco de la temperatura del ambiente y luego salir para evitar el cambio brusco de temperatura.

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Nunca dormir con el brasero encendido, ni con ventanas semiabiertas, ni con puertas semiabiertas. Dr. José Oviedo, neumólogo.

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Dr. José Oviedo, neumólogo.