Desembolsó un total de ₲ 1.065.910.848, cuando sus ingresos brutos ascendían solo a ₲. 304.488.848, según el estudio de correspondencia de sus bienes. la evolución patrimonial del funcionario resulta insostenible, ya que las inversiones realizadas no se corresponden con los ingresos percibidos, evidenciando una brecha financiera considerable, asegura Contraloría, que informó a Fiscalía ante sospecha de enriquecimiento ilícito.

La Contraloría General de la República detectó inconsistencias en la declaración patrimonial del ex Agente de la Senad Mauro Ruiz Díaz. Según informes oficiales, el declarante habría adquirido un inmueble en Villa Elisa, el 10 de septiembre de 2021, por un valor de ₲.170.000.000. Sin embargo, dicho bien no figura en su Declaración Jurada de Bienes y Rentas (DJBR) del 30 de noviembre de 2021, de acuerdo a lo comprobado a través de expedientes presentados por la Dirección General de los Registros Públicos.

El análisis detallado del flujo financiero, realizado durante el período comprendido entre diciembre de 2021 y diciembre de 2022 —cuando el funcionario ejercía el cargo de Director General de la Dirección General de Inteligencia de la SENAD— reveló que los desembolsos destinados a inversiones superaron significativamente los ingresos brutos declarados. En cifras, se reporta que el declarante y su cónyuge habrían percibido ingresos brutos de ₲.304.488.848, mientras que las inversiones alcanzaron sumas considerables, entre ellas:

● ₲.330.000.000 destinados a la adquisición de otro inmueble (identificado con la Cuenta Corriente Catastral N° 27-798-39 en Villa Elisa),
● US$ 85.000 con una entrega inicial de US$ 60.000 equivalente a ₲. 438.863.400 por la compra de una camioneta Volvo XC60 2023, y 18 cuotas corridas de US$ 1.839.

● Una inversión en la construcción de un dúplex, cuyo valor exacto no pudo determinarse, debido a la falta de documentación probatoria, a pesar de que el análisis de la evolución del suelo mediante “Historial de Imágenes” de Google Earth Pro evidenció el inicio de obras en enero de 2022 y un avance significativo o finalización en noviembre del mismo año.

Paralelamente, la Contraloría detectó un aumento en la disponibilidad de cuentas bancarias, que ascendió aproximadamente a ₲. 297.047.448, lo cual agrava la brecha financiera existente entre los ingresos declarados y las inversiones realizadas. Tal es así que el total de las inversiones asciende en la suma de ₲ 1.065.910.848 y el total de ingresos brutos apenas asciende en ₲.304.488.848.

El dictamen subraya que los argumentos presentados por el declarante para justificar el origen de los fondos se basaron únicamente en narrativas descriptivas y capturas de pantalla, sin aportar la documentación probatoria requerida —como contratos de préstamo, contratos hipotecarios o documentos de financiamiento— que respalde la existencia de ingresos adicionales que permitan sustentar sus afirmaciones.

En consecuencia, la Contraloría concluye que la evolución patrimonial del funcionario resulta insostenible, ya que las inversiones realizadas no se corresponden con los ingresos percibidos, evidenciando una brecha financiera considerable. La omisión del registro del inmueble en la DJBR, sumada a la ausencia de pruebas que acrediten el origen de los recursos empleados para financiar las inversiones, pone en tela de juicio la veracidad de la información patrimonial presentada por Mauro Ruiz Díaz por lo que la CGR comunicó al Ministerio Público.

El estudio de correspondencia de bienes lo realiza la Dirección de Declaraciones Juradas, a cargo de Armindo Torres.

Investigado por filtraciones

El exdirector de inteligencia de la Senad, Mauro Ruiz Díaz, es investigado por la Fiscalía como sospechoso de filtraciones a los miembros de la organización criminal liderada por los presuntos narcotraficantes Miguel Ángel Insfrán, alias “Tío Rico” y el prófugo Sebastián Marset. Se había conformado un equipo con los fiscales Francisco Cabrera, Jorge Arce y Diego Arzamendia, actual fiscal adjunto.

Los antecedentes fueron remitidos por el fiscal del caso “A Ultranza Py”, Deny Pak.

El Observador