Al analizar el panorama actual del sector eléctrico nacional y el debate sobre posibles ajustes tarifarios, el especialista en materia energética sostuvo que la  memoria de balances refleja “índices bastante preocupantes”, que exponen la complejidad financiera que arrastra la empresa estatal.

Las proyecciones presupuestarias previstas para el próximo año alcanzan unos USD 2.000 millones. Sin embargo, Cáceres advirtió que ni siquiera la recuperación total de la morosidad acumulada —estimada entre el 20% y 30% de ese presupuesto— alcanzaría para cubrir las necesidades de inversión. “Para su plan de inversión tendría una necesidad de USD 700 millones anuales y ese monto no lo dispone”, afirmó.

Otro elemento crítico son las pérdidas, que rondan el 25%. Según Cáceres, el 6% corresponde a la parte técnica, mientras que el 19% restante se debe a robos y hurtos. “No es fácil disminuir esa parte negra de robos y hurtos”, señaló.

La morosidad acumulada también impacta en el deterioro de caja. Según los datos mencionados por el exgerente, las instituciones públicas adeudan USD 110 millones, mientras que la ciudadanía mantiene una deuda aproximada de USD 135 millones con la empresa estatal.

En el escenario actual, especialistas consultados en el sector eléctrico coinciden en que la ANDE requiere un plan sostenido de inversión, modernización de redes, reducción del hurto y una discusión técnica seria de tarifas, para evitar que el deterioro continúe avanzando y comprometa la capacidad de abastecimiento y expansión del sistema a nivel país.

Ñanduti