El Tribunal Penal Colegiado de Mendoza encontró a Kosaka responsable de siete hechos delictivos cometidos contra cinco víctimas: cuatro en calidad de autora y otros tres como partícipe.
Pese a la condena, los jueces dispusieron que la religiosa permanezca en libertad hasta que la sentencia quede firme. Como medidas restrictivas, le prohibieron salir del país y de la provincia de Mendoza. Además, quedó inhabilitada durante diez años para ejercer tareas vinculadas al cuidado de menores.
El caso del Instituto Próvolo salió a la luz en 2016, cuando comenzaron a conocerse denuncias de violaciones y otros abusos contra alumnos del establecimiento, que actualmente son mayores de edad. La investigación puso el foco principalmente en los sacerdotes Nicola Corradi, de origen italiano, y Horacio Corbacho, quienes terminaron condenados por los hechos.
En 2019, Corradi recibió una pena de 42 años de prisión, mientras que Corbacho fue condenado a 45 años. Fueron, hasta entonces, las penas más elevadas impuestas a sacerdotes católicos por delitos de abuso sexual en Argentina.
Kosaka había sido absuelta en un primer juicio por el caso. Sin embargo, esa decisión fue posteriormente anulada por la Corte Suprema de Justicia de Mendoza, que ordenó realizar un nuevo proceso.
El segundo juicio concluyó ahora con una condena de 20 años para la exreligiosa japonesa.
«Las víctimas están conformes con la decisión, se ha logrado revertir una lamentable sentencia absolutoria», afirmó el periodista y abogado Oscar Barrera, representante de los denunciantes.
El caso Próvolo se convirtió en un caso emblemático en Argentina por la magnitud de los abusos denunciados y por las acusaciones de encubrimiento que alcanzaron a integrantes de la Iglesia.
Fuente: Varios medios de Argentina



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