La acusación llegó el 8 de septiembre después de varios meses de investigación contra Giraldo Serna, alias “El Taladro”, comandante del Bloque Resistencia Tayrona de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), por el presunto abuso sexual de menores de edad mientras permanecía recluido en dos cárceles en Colombia.
"Las evidencias recaudadas por la fiscalía general de la Nación señalan que, al menos, cuatro menores de edad habrían sido instrumentalizadas e ingresadas mediante engaños a centros de reclusión ubicados en [los departamentos de] Antioquia y Atlántico donde estuvo privado de la libertad Giraldo Serna, entre febrero de 2006 y mayo de 2008”, anunció la Fiscalía colombiana.
La Fiscalía también declaró como delitos de lesa humanidad los hechos de violencia sexual perpetrados por Giraldo Serna y por los que está siendo judicializado. El exparamilitar también fue acusado de agresión sexual violenta, trata de personas y aborto forzado.
Análisis de InSight Crime
El hecho de que la Fiscalía haya declarado como delitos de lesa humanidad los actos de violencia sexual perpetrados por Giraldo Serna significa que el gobierno reconoce la sistematicidad de los abusos cometidos por él, particularmente hacia niñas y mujeres, y a su vez asegura que la responsabilidad sobre estos delitos no caduque con el tiempo.
Los casos de violencia sexual por los que está siendo acusado Hernán Giraldo actualmente no serían los únicos que cometió. Giraldo, conocido como el “mayor depredador” del país, supuestamente cometió más de doscientas violaciones durante su comandancia paramilitar.
Desde la década de los ochenta hasta su desmovilización en 2006, Giraldo ejerció dominio sobre la Sierra Nevada de Santa Marta, en el Caribe colombiano y, junto a sus hombres, abusó sexualmente de manera sistemática a niñas y mujeres.
La violencia sexual fue el arma de guerra utilizada por Giraldo y sus hombres para controlar el territorio y perpetuar su imperio criminal, lo que fue documentado por InSight Crime en una investigación profunda sobre el tema.
Por este y otros crímenes, en 2018, Giraldo fue sentenciado por los tribunales de Justicia y Paz, encargados de juzgar los crímenes cometidos por los paramilitares desmovilizados. Sin embargo, lo que parece confirmar la acusación de la fiscalía, es que Giraldo siguió abusando de menores de edad tras su desarme.
Además, la decisión de la Fiscalía deja un precedente para que este tipo de crímenes que fueron generalizados y sistemáticos no queden impunes. De hecho, otras investigaciones realizadas por organismos como la Comisión de la Verdad, entidad encargada de investigar y exponer los abusos cometidos durante el conflicto, confirman el uso de la violencia sexual por parte de los actores armados.
“La Comisión pudo constatar que en el caso del paramilitarismo y sobre todo en el Caribe, Meta y Putumayo, la violencia sexual fue utilizada como una estrategia de guerra para amenazar y posteriormente vaciar el territorio y despojar. Había una intencionalidad de controlar y cooptar el territorio, para beneficio de intereses económicos y políticos, utilizando la violencia sexual”, dijo a InSight Crime Alejandra Miller, Comisionada de la Verdad.
De ser declarado culpable por estos hechos de violencia sexual cometidos tras su desmovilización de las AUC, Giraldo perdería los beneficios de la Ley de Justicia y Paz, que le otorgaba penas alternativas de hasta 8 años de cárcel, y por lo tanto sería juzgado por la justicia ordinaria.



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