Según el tratado, la revisión del Anexo C debía realizarse en 2023, al cumplirse 50 años de la firma del acuerdo, pero los avances han sido limitados hasta el momento. El ingeniero Fabián Cáceres explicó que, aunque en 2024 se habían acordado plazos concretos, estos no se cumplieron debido a diferencias políticas y sospechas de espionaje que afectaron la confianza bilateral.

En el contexto actual, la demanda de energía en Paraguay ha crecido significativamente, lo que reduce la asimetría histórica en la que Brasil consumía la mayor parte de la energía generada por la represa. Los productos principales del Anexo C son las regalías y las tarifas: si se incrementan las regalías, ambos países prácticamente pagarían igual, lo que disminuiría el beneficio histórico que Paraguay ha obtenido.

«El interés paraguayo se centra en aumentar los ingresos de Itaipú y, si es posible, reducir la tarifa final para los consumidores de la ANDE», se destacó desde el lado paraguayo.

Por su parte, «el interés de Brasil está en disponer de la energía paraguaya no utilizada al menor costo y lograr una tarifa más baja en Itaipú».

La reunión de hoy representa un paso clave para intentar destrabar las negociaciones y alcanzar un entendimiento integral sobre los términos financieros y comerciales de la binacional.