El médico Jorge Amarilla presentó una denuncia formal ante la Unidad Penal Número 11 del Ministerio Público luego de ser víctima de una presunta barrera irregular y un procedimiento “con fines extorsivos” en Ciudad del Este, Departamento de Alto Paraná.
Amarilla denuncia que vivió una “experiencia muy desagradable” durante un procedimiento y barrera policial aparentemente irregular, “que estaba totalmente escondida detrás de una curva”, cuando un grupo de cuatro o cinco policías le solicitó que detuviera la marcha de su vehículo, luego de regresar de una cena en compañía de su pareja y su cuñada y amiga.
Tras entregarles los documentos que fueron solicitados por los agentes del orden, uno de ellos, identificado por el médico como el suboficial mayor Walter Gauto, le comunica que deberá practicarse la prueba de alcotest, a la cual el doctor Amarilla accedió sin problemas, pero el inconveniente se dio cuando el agente policial le comunica que se deberá trasladar unos cuatro kilómetros hasta la caseta de la Patrulla Caminera.
“Yo le digo que eso me parece totalmente irregular y que la barrera parecía una barrera irregular. Él se enojó muchísimo, empezó a decir que yo me estaba resistiendo al proceso y yo le dije que no parece el debido proceso”, relató el profesional de la salud en una charla con NPY. El médico y sus acompañantes grabaron en video parte del procedimiento como un aval que fue presentado en la denuncia ante la unidad de la agente fiscal Julia González.
Jorge Amarilla pensó que podía acompañar a los agentes, pero entendió que tras el resultado negativo “iba a quedar todo en el oparei”, por lo que les solicitó una orden fiscal de la barrera y poder comunicarse con el responsable, un agente fiscal competente. “Nunca le quisieron llamar al fiscal y tampoco tenían una orden”, dijo el conductor del vehículo en cuestión.
“Él empezó a ponerse cada vez más violento, no me quiso entregar mis documentos de vuelta y posteriormente empezaron a venir cada vez más policías. En un momento dado, ya después de cerca de una hora retenido, cada vez había más policías. No te miento, eran como 30 policías alrededor mío y del vehículo. Me pidieron los documentos del auto, también se los di, y no me querían devolver mis documentos”, relató.
En ese momento, Amarilla insistió con el “debido proceder” y la comunicación con el fiscal responsable. “Yo les dije que necesito que se notifique al fiscal y vamos a hacer las cosas como tienen que ser. Posteriormente, cuando ya había una cantidad incontable de motos y patrullas, al menos dos o tres, y varios policías ahí, me dijeron que me retirara, como si nada”, aseguró.
Jorge Amarilla fue detenido por cerca de una hora, le retuvieron sus documentos, sintió el miedo en una situación en la que cerca de 30 policías los rodeaban a él, sus acompañantes y el vehículo, pero finalmente lo dejaron ir. Por ese motivo, indignado y buscando que no vuelva a ocurrir, presentó su denuncia.
“Obviamente es con fines extorsivos, obrando de una forma inescrupulosa y turbia. Es una pena que las personas que deben velar por nuestra seguridad, al final tenemos que cuidarnos de ellos”, mencionó el denunciante.
Por otra parte, afirmó sentirse con mucho miedo en la actualidad y “vigilado”. “Es una pena no sentirse seguro. Yo ahora mismo, que estoy denunciando y demás, a cada policía y patrulla que veo me siento vigilado y también asustado porque con la cantidad de policías que había, sí o sí me tienen identificado plenamente como alguien que para ellos es, entre comillas, problemático”, concluyó Amarilla.
¿Cómo debe ser una barrera formalmente establecida?
Días atrás, el comisario Isidro Gamarra había comunicado que la Policía Nacional debe respetar una serie de condiciones para que esta sea legal y regular, conforme a los protocolos de transparencia y seguridad establecidos.
Según lo establecido en la propia Carta Orgánica de la Policía Nacional y el Código Procesal Penal, debe haber una orden fiscal con al menos seis horas de anticipación, con un hecho concreto fundamentado a investigar y no de manera netamente preventiva.
Además, el control debe contar obligatoriamente con un mínimo de siete agentes (un responsable a cargo y seis de apoyo), señalización con conos, patrulleras con balizas encendidas y chalecos reflectantes visibles en horario nocturno.
La propia Policía Nacional reconoce que sus efectivos deben tratar al ciudadano con cordialidad, explicar la razón del control y verificar la identidad en el sistema informático, entre otros.
Indican que la fuerza debe utilizarse única y estrictamente en situaciones de riesgo inminente (como intentos de fuga o uso de armas).
Para el cacheo o la inspección del vehículo retenido, se requiere de la expresa autorización del conductor. En caso de que este se niegue, los intervinientes no podrán forzar la revisión y deberán solicitar una orden judicial a través de la Fiscalía, aseguró el comisario.



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