"Confío en que los problemas del país puedan resolverse. La gente quiere mejores condiciones para eliminar la pobreza del país", declaró a los periodistas.

El político fue presidente de la República Islámica entre 2005 y 2013, pero en 2017 y 2021 su candidatura no fue apoyada. Durante su gobierno de ocho años, el líder fue criticado por su hostilidad hacia Occidente, incluyendo su llamado a destruir Israel. En 2015, tachó al país hebreo de "mancha vergonzosa" que debería ser "borrada de la faz de la tierra".