Desde que fue capturado, hace cuatro años, Alexis González Zárate se encuentra en prisión. Primero estuvo en la Penitenciaría Nacional de Tacumbú y luego pasó a la Penitenciaría de Emboscada Antigua. Su situación no evitó que pueda erigirse como líder y dirigir un esquema criminal.
El 22 de agosto de 2025 aterrizó un avión Cessna 206 Stationari, con matrícula boliviana CP-3251, en una pista clandestina de la compañía Kururuó de San Estanislao, departamento de San Pedro. La nave introdujo cocaína de Bolivia a Paraguay. Del mismo lugar despegó otra aeronave, aparentemente con la carga ilícita.
Según la investigación del caso, la segunda aeronave, cuyas características se desconocen, habría despegado luego de las negociaciones dadas entre la organización criminal y personal policial que llegó al lugar. Los investigadores tienen elementos que señalan que para ello hubo un pago de US$ 200.000 a los policías para liberar la narcoavioneta.
Esos mismos elementos refieren además que la avioneta boliviana fue abandonada por un desperfecto. Al enterarse de ello, Alexis González Zárate instruyó a Juan Fernando Cañete para que se movilice desde Ciudad del Este hasta la pista, llevando consigo un mecánico de aviación, un electricista y baterías nuevas, para dejar operativa nuevamente la aeronave.
Todo ello, luego de que a través de otro colaborador del grupo se haya desembolsado la suma de US$ 200.000 “para que personal policial dé luz verde para que la aeronave sea recuperada”, según se menciona en la investigación.



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