Su trabajo con chimpancés en los años 60 cambió muchas ideas que se tenían sobre la conducta de los primates, incluidos los seres humanos. En los últimos años se dedicaba activamente a promover el cuidado del medio ambiente y la naturaleza. Fue en el marco de una gira de conferencias al respecto que pasó por México y por lo que estaba en California.
La confirmación de la noticia de su muerte, y de que esta ocurrió por causas naturales, la dio el Jane Goodall Institute, la organización que fundó la científica que nació en Londres el 3 de abril de 1934. El instituto se dedica a usar la ciencia y la tecnología para proteger a los chimpancés y sus hábitats.
Como parte de la gira, iba a dar conferencias en Los Angeles, el 3 de octubre, y en Washington, el día 7.
La joven y revolucionaria Jane Goodall
"En julio de 1960, a los 26 años, Jane Goodall viajó desde Inglaterra a lo que hoy es Tanzania y se aventuró en el desconocido mundo de los chimpancés salvajes".
Para sus investigaciones, Goodall iba equipada con "poco más que un cuaderno, unos binoculares y su fascinación por la vida silvestre", señala el instituto sobre su fundadora.
Aún así, las 37 páginas que publicó en el verano de 1963 sobre las vidas de los chimpancés que había observado en la Reserva de Chimpancés del Arroyo de Gombe y sobre los problemas que tuvo ella misma para sobrevivir en medio de la selva y las enfermedades, cambiaron la forma en que vemos a los parientes vivos más cercanos de la humanidad.
Goodall no llegó ahí por casualidad. Como apasionada de la vida animal, desde 1957 llegó a la granja de una amiga en Kenia, desde donde contactó al paleontólogo interesado en la evolución de los seres humanos Richard Leakey quien la ayudó a conseguir el apoyo de la National Geographic Society para estudiar a los chimpancés.
Leakey, por cierto, también apoyó a Dian Fossey para que estudiara a los gorilas y a Biruté Galdikas para lo hiciera con los orangutanes. De hecho, el paleontólogo las apodó en conjunto las Trimates; sin embargo, se conoció también a las tres científicas popularmente como "Los ángeles de Leakey".
Por un lado, la investigación de Goodall reveló hechos concretos, como que los chimpancés eran capaces de usar herramientas; por otro, encontró que el comportamiento de Flo, Fifi, Greybeard (Barbagris) y otros miembros del grupo que estudio no eran muy distintos a los de los humanos.
Al combinar, además, sus propias experiencias y las del fotógrafo holandés Hugo van Lawick, quien llegó a la reserva a tomar imágenes para la publicación cuando ella estaba terminando su investigación y con quien eventualmente se casaría, le dio una dimensión emocional al trabajo.



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