El especialista señaló que el problema responde principalmente al déficit de infraestructura de servicios públicos. En ese sentido, explicó que los frecuentes raudales son consecuencia de la ausencia de sistemas capaces de absorber el exceso de agua.

Kublik indicó que el suelo tiene un límite natural de absorción, pero cuando predominan superficies asfaltadas o impermeables, el agua termina desplazándose por las calles. “La ciudad no cambia su topografía; el agua sigue su camino natural hacia los arroyos, pero cada vez con mayor caudal”, explicó.

El arquitecto advirtió que, si las autoridades municipales no avanzan con la construcción de la infraestructura necesaria, seguirán registrándose situaciones de riesgo e incluso pérdidas de vidas humanas durante las lluvias intensas.

Asimismo, sostuvo que las ciudades deben contar con un plan regulador que establezca directrices claras sobre dónde y cómo construir. Como ejemplo, mencionó que varios edificios que actualmente se levantan en las cercanías del CIT se encuentran en una zona conocida por su riesgo de inundación.