Los activistas y parientes de la niña asesinada llevaron carteles, remeras, globos con el pedido de justicia a la pequeña y un ataúd de color blanco, donde recordaron su fecha de nacimiento y el día del terrible crimen por el que están procesados Héctor Eduardo Martínez, exnovio de la tía de Naydelin, y su madre Limpia Concepción Núñez Goiburú.
Los representantes de la organización PAS indicaron que veían a un tribunal de sentencias ambiguo en los inicios del contradictorio y que un crimen tan bárbaro como el de la pequeña, que ocurrió en Minga Guazú entre el 29 de febrero y el 1 de marzo del 2020, no puede si no tener la pena máxima y las medidas de seguridad para ambos procesados. La pequeña, de acuerdo a la pericia realizada, fue quemada viva, tras ser atada de pies y manos en un descampado de la zona de Minga Guazú.
Una desconsolada madre, que todos los días clama por un ejemplar castigo para los asesinos de su única hija, también estuvo en la movilización frente a la sede judicial. Juana Elizabeth González, sin contener las lágrimas, hizo un llamado a los jueces para que apliquen el castigo más severo a ambas personas y aseveró que si tiene que hacerlo de rodillas, estaba dispuesta.
“Mataron a mi hija, no tienen perdón. Un aceite me quema y arde, duele, y a ella la ataron de pies y manos y la quemaron viva, no tuvieron piedad, no tienen perdón, ahora yo soy la voz de ella. Les pido que hagan justicia por mi bebé, pena máxima y que otro niño no pase por lo mismo”, expresó la madre de la pequeña de 7 años que fue asesinada brutalmente.
BURLAS Y HOSTIGAMIENTO
En un momento dado, también contó que Eduardo Martínez, desde la penitenciaria siempre reacciona a las publicaciones por el juicio oral en las redes sociales, burlándose o poniendo “me divierte” a los posteos que realiza la familia, siguiendo el avance de la audiencia que se inició la semana pasada.
Otros familiares indicaron que Limpia Concepción Núñez Goiburú es otra que, por su fama de hechicera, en Minga Guazú, hostiga permanentemente a los familiares de la pequeña fallecida, con amenazas de todo tipo a través de sus emisarios.
Ayer, al concluir una etapa del juicio oral, los integrantes de la familia Martínez González reclamaron que el abogado José Gill López, defensor de Limpia Concepción Núñez, habría dicho en guaraní a la tía de Naydelin, “nde ne mitakuña’i, re’uta nde parte”, generando la ira de los parientes y los activistas que estaban acompañando el desarrollo del juicio.
LA AUDIENCIA
Uno de los momentos más marcantes en la parte de declaraciones testificales en el juicio oral y público, fue cuando Juana Elizabeth González dio su descargo ante el tribunal, mencionando que Héctor Eduardo Martínez sabía muy bien los movimientos de la pequeña, los días que estaba en la casa de los abuelos y los días que compartía con su madre. Mencionó a una testigo que vio cuando el hombre, con las mismas características de Martínez, subió hasta la vereda de la despensa y alzó a la fuerza a la pequeña en su automóvil, aquella noche del 29 de marzo del año pasado.
“Yo le salvé la vida a él, cuando estuvo mal, lo llevamos al hospital y él me quitó lo que más quería, mi pequeña hija, que nada tenía que ver en el problema que tenía con mi hermana, a quien varias veces vi con moretones en el brazo y siempre me decía que se había caído, todo porque Héctor la tenía amenazada”, dijo la mujer ante los magistrados Evangelina Villalba, Lourdes Morinigo y Oscar Gabriel Genez.
También declararon ayer José González (abuelo de Naydelin), su esposa y la expareja de Héctor Eduardo Martínez. El pedido de la defensa del mismo, a cargo de la defensora pública Gloria Arce, fue atendido y el procesado debe ser sometido a una pericia psiquiátrica para determinar su lucidez mental.



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