Marino Daniel Méndez Hermosilla, juez de la niñez y la adolescencia de Alto Paraná que ya ha blanqueado en varias oportunidades al clan Zacarías Irún, tiene una sola propiedad a su nombre. El inmueble está en una esquina de Luque. Allí se levanta una importante residencia de varias plantas, ladrillos vistos, espacioso garaje, verjas y vidrios blíndex.
En Luque y en CDE
ABC Color confirmó que el concuñado de Justo Zacarías Irún, Juan Ortiz Pierpaoli (casado con la fiscala María José Abed, hermana de la diputada Rocío Abed quien es esposa de Justo), le vendió uno de los cuatro dúplex que están en el barrio Boquerón, de Ciudad del Este. Dicen que cerraron cuentas en 100.000 dólares, unos G. 600 millones al cambio actual.
La propiedad que aparece a nombre del concuñado del exgobernador de Alto Paraná y actual diputado tiene asentados cuatro dúplex. En uno de ellos vivía el concejal esteño Alejandro Zacarías McLeod y su familia; en otro vivía su hermana Natasha Zacarías McLeod (que se mudó recientemente a una lujosa residencia al Country pese a que su único ingreso es su salario de Itaipú). Y en el tercero de los dúplex habitaba un famoso vecino: el juez Marino Méndez.
El propio Javier Zacarías Irún confirmó el viernes último que el dinero que en abril pasado Natasha Zacarías le giró al juez, fue para arreglar una motobomba ya que el juez era el “administrador” del “condominio” donde según el senador viven 18 personas.
Sugestivamente, la propiedad figura a nombre del concuñado de Justo Zacarías Irún. Y más llama la atención que, teniendo sus propios inmuebles el exgobernador, sus hijos estén viviendo en la propiedad que supuestamente pertenece al cuñado de la madrastra de ellos. Este inmueble no aparece a nombre del juez Marino Daniel Méndez Hermosilla.
Juez blanqueó a los ZI
El juez ha estado operando abiertamente a favor del clan Zacarías Irún. Y estos han estado negando su cercanía al juez que no tuvo la decencia de inhibirse en sus actuaciones considerando que había parcialidad manifiesta. Habría estado prevaricando con mucho entusiasmo.
El magistrado no solamente intenta impartir justicia a los Zacarías Irún, también hace negocio con ellos y, lo peor, comparte luego cuchipandas y festicholas con aquellos a quienes debe juzgar. Nadie se escandaliza por ello, ni siquiera los miembros del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM).
El blanqueamiento lleva mucho tiempo. Ya en el 2018 el juez Marino Méndez ayudó a liberar a Sandra McLeod de una causa por presunta lesión de confianza, apropiación, exacción, producción de documentos públicos de contenido falso y asociación criminal.
En otra causa, el mismo juez prohibió a la Junta Municipal de CDE tratar la renuncia de la intendenta. Tras esto, reabrió un shopping estrechamente ligado al clan ZI que había sido cerrado por la Municipalidad.
Y en su última y estelar actuación rechazó la reapertura de la causa fiscal por enriquecimiento ilícito contra Javier Zacarías Irún.
Nadie entendía por qué. Ahora se sabe que no solo farreaba con ellos, también hacía millonarias y sospechosas inversiones.



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