Cabe recordar que el propio Rolón Fernández atraviesa su peor momento al frente de la institución, con denuncias que lo vinculan con el presunto encubrimiento de su hijo Axel Emilio Rolón, acusado de abuso sexual en niños, además de un esquema de privilegios, nepotismo y protección a funcionarios y allegados involucrados en escándalos internos.
Según denuncias reiteradas de diversos gremios de abogados que vienen cuestionando su gestión desde hace años, Sosa permanece en el puesto gracias a sus “buenas relaciones” con el fiscal general del Estado y porque incluso sería un “buen recaudador”, principalmente en cuestiones de delitos marcarios.
Mediante la resolución de la Fiscalía General, Gilda Noemí Villalba fue reasignada al área tutelar de Asunción y a la unidad de violencia familiar, reemplazando a Patricia Rivarola, quien renunció. María Soledad Machuca asumió la unidad especializada de hechos punibles contra la propiedad intelectual; Roberto Zacarías fue trasladado al área III – Sur; Alma Belinda Zayas ocupa el área VII en Cordillera, mientras que Alicia Sapriza fue designada en el área IX de Concepción.
Pero en Alto Paraná, donde la Fiscalía literalmente se desmorona, donde funcionarios organizan “vaquitas” para comprar papel higiénico y guantes para levantar cadáveres, donde los baños no funcionan y las conexiones eléctricas expuestas son una trampa mortal, Jorge Sosa sigue intocable, inmóvil, protegido por una sombra de complicidad que huele peor que los sanitarios inutilizables de la sede de Ciudad del Este.
VISITA QUE NO CAMBIÓ NADA
El 27 de septiembre pasado, en una inusual visita de fin de semana que más parecía un operativo de prensa que una supervisión real, el fiscal general del Estado, Emiliano Rolón, se presentó en la sede del Ministerio Público en Ciudad del Este. Lo que encontró no fue ninguna sorpresa para quienes denuncian la situación desde hace años: un edificio que se cae a pedazos, sanitarios inservibles, falta de agua potable, paredes rajadas por la humedad, sillas rotas, conexiones eléctricas al descubierto, olores nauseabundos, pasillos abandonados, pisos destruidos, maderas podridas, basura acumulada y fosas eléctricas descubiertas en el patio que representan un peligro de muerte.
Rolón vio todo eso, sin embargo, semanas después, cuando llegó el momento de hacer cambios, de reasignar, de remover a los responsables de semejante abandono, el nombre de Jorge Sosa brilló por su ausencia en la lista de movidas. La realidad de Jorge Sosa en Alto Paraná es tan escandalosa como predecible, ya que apenas se lo ve de martes a jueves en Ciudad del Este. El resto de los días, supuestamente hace “oficina” en Asunción. Mientras la Fiscalía que debería administrar se hunde en la precariedad y el caos.
INACCESIBLE
Sosa se mantiene inaccesible, evita el contacto con gremios de abogados, con periodistas e ignora las quejas de los funcionarios y, según denuncian, dedica su tiempo a procedimientos que deberían estar bajo la órbita de los fiscales de delitos marcarios, quizás en esas actividades donde supuestamente demuestra su capacidad como “buen recaudador”.
Las unidades especializadas funcionan sobrecargadas, muchas bajo interinazgo, sin conducción clara, sin respaldo administrativo. Pero Sosa está cómodo en su cargo. Y mientras los gremios de abogados claman por un nuevo edificio, por una conducción seria y transparente, por una gestión que respete la dignidad de los funcionarios y la calidad del servicio de justicia, el fiscal adjunto del Área X sigue en su puesto, protegido por un manto de complicidad que trasciende lo administrativo y entra en el terreno de la sospecha.
El propio fiscal general del Estado actualmente atraviesa su peor momento al frente de la institución, con denuncias que lo vinculan con el presunto encubrimiento de su hijo Axel Emilio Rolón, acusado de abuso sexual en niños, además de un esquema de privilegios, nepotismo y protección a funcionarios y allegados involucrados en escándalos amorosos internos.
LO ÚLTIMO
De acuerdo a los datos, el 25 de agosto pasado, Axel Emilio Rolón fue denunciado por presuntamente abusar de un niño de 4 años. La causa está a cargo de la fiscal Daysi Teresita Sánchez. La denuncia refiere que la víctima manifestó dolores en la zona perianal y, tras la consulta médica, el examen forense confirmó una lesión compatible con abuso. Pese a la gravedad del hecho, a la fecha Axel no fue imputado. Este episodio se suma a un antecedente previo, cuando la Fiscalía solicitó la desestimación de una denuncia por supuesto hecho de violencia familiar contra el mismo acusado. La decisión fue revertida posteriormente por una instancia superior.



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