Según la acusación del Ministerio Público, entre 2016 y 2023, Cáceres, quien también ejercía como docente en la Facultad de Derecho en la Universidad Nacional de Asunción, acumuló un patrimonio muy superior a sus ingresos legales como funcionario público. De acuerdo con el informe de la Contraloría General de la República (CGR), el matrimonio entre Wilfrido Cáceres y Ruth Da Silva registró ingresos por unos Gs. 3.126 millones, pero su nivel de egresos y adquisiciones superó los Gs. 7.700 millones.

Entre los bienes adquiridos por el matrimonio se destacan mansiones, vehículos de alta gama, terrenos en Ñemby y Piribebuy y costosos muebles, así como viajes al extranjero y contratos con productoras televisivas. Para evitar su detección y posible comiso, muchos de estos activos fueron transferidos en forma simulada a terceros, incluidas personas de su entorno laboral y familiar sin capacidad económica comprobada, con el fin de ocultar el origen ilícito de los fondos.

Una de las maniobras más destacadas fue la transferencia simulada de una lujosa vivienda en San Lorenzo a nombre de Camila Ramírez, una joven asistente odontológica de 19 años que percibía ingresos por debajo del salario mínimo. También se denunció la cesión de derechos de otro inmueble en Ñemby a su madre, Elvira Gómez, quien figura como beneficiaria pese a no contar con medios económicos para dicha operación.