Comentó que desde que entró a trabajar con Sanabria, en el 2017, éste le enviaba flores, mensajes y pretendía encontrarse con ella fuera del horario laboral, algo a lo que se negó sistemáticamente porque “todos saben que detrás de su oficina tiene una habitación; yo no me voy a ir exponerme y entrar estando ahí sola, porque no sé cuáles son sus intenciones”.
Luego de varios intentos, consiguió que se la cambiara a la Fiscalía del Medio Ambiente, pero no le sirvió de mucho porque “igual está amenazando y coaccionando hasta a través de sus colegas. Todos acceden a sus caprichos, pero yo no. Yo soy la única que me niego. Ya no quiere nada más conmigo, sino que es su orgullo nomás. Como dicen las compañeras, él es como el cacique y tenemos que pasar por sus manos; pero ya no es más así, son otras épocas”.
Contó que pese a estar en otra dependencia, el fiscal Sanabría encuentra la forma para que se ponga a su disposición. En ese sentido resaltó que el año pasado la fiscal Mary Unger la llamó a una declaración indagatoria por un sumario sumario administrativo que se abrió en su contra. “Me llamó la fiscal a decirme que tenía un sumario y que vaya a hablar con el doctor Celso para solucionar de una vez. Pero yo manifesté que no existía eso”, agregó.
“A mí me prometieron protección por eso no denuncié, pero siempre el doctor Celso ve la forma para ponerme a su disposición. Ahora para renovarme el contrato quiere que pase personalmente a su oficina, pero yo no quiero enfrentarme sola a él. Ya no soporto esto”, concluyó.



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