Esta fue la reflexión del agente especializado contra el narcotráfico a partir de la irrupción de grupos criminales dedicados mayormente al microtráfico en Asunción y el Departamento Central, en base a las evidencias que fueron recolectadas en los numerosos procedimientos efectuados en los últimos años y recientemente en el barrio San Isidro de Lambaré, en la zona conocida como Pantanal.

“Estamos camino a un proceso de favelización si no se toma en serio con políticas públicas efectivas Las favelas son porciones de territorio donde el Estado no tiene presencia y los que imponen la ley son los grupos organizados, estos grupos entonces tienen un manejo de esas zonas y evidentemente es lo que es lo que se nota, es por ello que hay disputa de estos territorios”, dijo en contacto con El Observador de Ñandutí
Esta situación se sustenta principalmente a partir de los elementos aportados por el Ministerio de la Niñez y también de la Policía Nacional, de que en ciertos sectores especialmente acá en Gran Asunción en las áreas periféricas se estarían utilizando a menores para la comercialización de sustancias, actuando como deliverys.”

Otro elemento que causa preocupación tanto al fiscal como al Estado en general es que niños y adolescentes se inician cada vez más temprano en el mundo delictivo en tales grupos, incluso inculcados por su padres que los integran.

“Estamos hablando de personas que no pasan los 15 años y aparte también la mentalidad que tiene ya las personas que están ya inmiscuidas en este tipo de hechos que prácticamente ya le inculcan a sus hijos a demostrar cierta pertenencia a grupos criminales organizados”.

Agrega que esa inculcación se da a través de simbolismos, “seguramente todos conocen, ya se viralizó de varias veces la famosa pose del puño cerrado las dos manos extendidas hacia arriba y el brazo izquierdo un poquito más alto, es un símbolo que ya prácticamente se conoce en todos los medios acá en nuestro país el que es una forma de demostrar simpatía hacia un grupo criminal organizado que opera acá en el país e igualmente otro simbolismo sería del grupo criminal que ascendencia brasileña, que también opera en el país que utiliza los tres dedos para demostrar su simpatía hacia ese grupo”

Con respecto a la forma del combate a este flagelo, Lezcano considera esencial el componente preventivo, teniendo en cuenta que el Ministerio Público se enfoca mayormente en el acompañamiento a nivel represivo,

Señala que se requieren respuestas concretas en lo que respecta al problema de las adicciones y el establecimiento de políticas que dignifiquen a la población, “creo que por ahí viene la clave para combatir efectivamente”, dijo.

El Observador