El Ministerio Público sostiene que los jueces Julio César Alfonso, Víctor Ortigoza y Juan Ruiz Díaz emitieron un fallo “con escueta fundamentación que raya el prevaricato” al desestimar pruebas claves como mensajes donde el acusado decía a la menor: “me gustaría sentir tu piel, besar tus labios” o “mañana te espero sola… te robaría tus labios por esos minutos”.

Según la apelación, los mensajes enviados entre mayo y agosto de 2022, sumados a declaraciones testificales y documentos escolares, dejan en evidencia que Insaurralde, de 52 años, se valió de su rol como profesor para mantener una conducta reiterada de acoso, generando un “escenario de clandestinidad” y aprovechándose de la vulnerabilidad de la niña.

La Fiscalía también subrayó que el acusado, además de docente, es abogado y estaba plenamente consciente de la ilegalidad de sus actos. Incluso lo admitió en un mensaje: “es un delito castigado con cárcel”, alertando a la víctima de que podría ser denunciado si ella contaba lo sucedido.

Vázquez pidió que se anule la sentencia absolutoria y que el caso vuelva a ser juzgado por un nuevo tribunal, argumentando que hubo una errónea valoración de las pruebas, y que los jueces minimizaron la gravedad de los hechos al afirmar que los mensajes no ponían en riesgo el desarrollo armónico de la menor.

“La resolución apelada no respetó las reglas de la sana crítica ni la lógica jurídica. Si esto no es acoso, ¿qué lo es?”, cuestionó el fiscal en su escrito.