En el caso había sobreseimiento provisional y luego de varias diligencias, el fiscal Leonardi Guerrero pidió reabrir la causa, acusando a Pedro Acosta por los hechos punibles de apropiaciónestafa producción mediata de documentos no auténticos.

El agente habla de un supuesto esquema comercial que dejó pérdidas por más de G. 270 millones a la empresaria Viviana González.

La denuncia se hizo a mediados de 2020, cuando la víctima reclamó que Acosta Toledo era su asesor comercial y financiero y que dentro de esa confianza, le entregó varios cheques en blanco ya firmados para pagar gastos de sus empresas Frimo SA y Trans Business SA.

Pasó el tiempo, y el hoy acusado no entregaba las rendiciones de cuentas que ambos acordaron. Después, la mujer descubrió que él llenó los cheques con montos no autorizados y usó estos para su beneficio propio o para descontarlos con terceros, según explica la Fiscalía.

“Antes de consignar los montos, el señor Acosta tenía la obligación de informar previamente a la señora sobre cualquier pago a ser efectuado, asegurándose de que los cheques emitidos cuenten con el respaldo y saldo suficiente, situación que no se dio”, detalló el fiscal Guerrero.

González le pidió insistentemente que le devolviera sus talonarios, pero Acosta se habría negado y habría continuado realizando operaciones, incluso después de ya haber sido denunciado penalmente y luego de allanarse su vivienda el 21 de agosto del 2020.

El fiscal explicó que el asesor comercial y financiero terminó “negociando parte de los cheques que le fueron entregados, tanto con entidades bancarias como con personas particulares”.

Supuesto intento de devolución

Según el Ministerio Público, Pedro Acosta –con el supuesto fin de devolver parcialmente el dinero usado y tapar así la falta de rendición– le entregó a la afectada 17 cheques de la firma Belleza Radiante SA.

Lo grave, cuando la mujer intentó cobrarlos en el banco, todos rebotaron por falta de saldo, problemas operativos y, en seis casos, por tener orden de no pago porque el acusado denunció en la Policía como perdidos.

Esos 17 cheques que al final no pudieron ser cobrados, tenían montos elevados, de entre G. 18.900.000 uno y de G. 16.869.000.

Todo esto, habría producido un perjuicio patrimonial de G. 270.762.870, sostiene el fiscal.

Las denuncias eran falsas

Las averiguaciones en la Policía y las pericias demostraron que los cheques nunca se perdieron, es decir, que el extravío denunciado era falso.

Fueron sus funcionarios Guillermo Ortiz y Walter Marcelo Avalos los que hicieron las denuncias policiales en la Comisaría 7ª metropolitana el 20 de junio de 2020, 25 de mayo de 2020, 12 de abril de 2020, 13 de junio de 2020 y 1 de junio de 2020.

Sin embargo, estos propios empleados admitieron ante la Fiscalía que Pedro Acosta les pasó supuestamente la lista para denunciar, siendo que esos cheques ya le había entregado a la víctima.

Con esas denuncias falsas, se frenaba el cobro en los bancos.

La Fiscalía dijo haber comprobado los hechos y que las pericias caligráficas confirmaron que las letras en los cheques rebotados eran de Acosta Toledo.

Varios testigos y ex funcionarios y socios de Pedro relataron que el acusado solía usar nombres, firmas o cuentas de otras personas para conseguir créditos y así ir bicicleteando, tapando deudas con la modalidad de descuento de cheques.

Presunto nexo con Ramón González Daher

En un audio al que accedió hace unos años ÚH, se le escucharía hablar a Pedro Acosta, jactándose de ser “el mimadito” y de ser “muy apreciado” por Ramón González Daher.

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Según la grabación, este también habría realizado descuento de cheques con el usurero RGD, quien hoy cumple una condena de 15 años por ese hecho punible.